Es la hora de actuar

Guía de Regalos

Esta es la oportunidad para aprobar una reforma migratoria que ayudará a mejorar en general la imagen del presidente Obama y la dañada percepción que tiene la comunidad latina de los republicanos.

La reforma migratoria no fue una pieza central del mensaje del mandatario. Sus palabras de ayer ante el Congreso reflejaron la estrategia de la Casa Blanca de querer ayudar, sin interferir, en la discusión interna en la bancada republicana para que por lo menos puedan del estancamiento que tiene atrapada la reforma.

El gran desafío para los republicanos es dejar a un lado la retórica populista, ni tampoco caer en la demagógica de cara a la elección legislativa de noviembre. El sector más pujante de la economía y del sector empresarial apoyan una reforma justa pujante e innovadora, apoyando una reforma justa.

Esto significa incorporar oficialmente a nuestro país a 11 millones de personas que contribuyen a la economía con su labor y desean ser parte de Estados Unidos.

Sólo quienes quieren mantener una posición de dominio sobre los inmigrantes, tanto para pagar sueldos de miseria como para calmar a quienes tiemblan con la expectativa de un país diverso, se oponen a una reforma que acabe con los enormes problemas y la permanente amenaza de deportación que pende sobre los indocumentados.

La incorporación de estos inmigrantes a nuestro país debe ser plena, igual que por la que pasaron generaciones anteriores de inmigrantes. Una democracia del siglo XXI no se construye con una población dividida entre ciudadanos de primera y segunda clase, que nunca tendrán el acceso a la participación política por negárseles la ciudadanía.

Ya pasó la hora de los discursos. Es hora de un compromiso, de un debate serio y constructivo para construir una nación justa con todos sus habitantes. Especialmente y con quienes llegan buscando de buena fe las oportunidades que siempre han hecho de Estados Unidos el país líder entre las democracias.