Latinos contagiados con fiebre del Super Bowl

Comerciantes hispanos tratarán de hacer su agosto durante el fin de semana del evento de la NFL

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Latinos contagiados con fiebre del Super Bowl
Algunos de los comerciantes latinos se mantendrán en la zona de Times Square, donde ubica el "Super Bowl Boulevard", una feria al aire libre.
Foto: EDLP / Humberto Arellano

NUEVA JERSEY — Comerciantes latinos del área metropolitana se alistan para recibir el aluvión de fanáticos de la NFL, con la esperanza de ganar dinero extra con la celebracion del Súper Tazón o Super Bowl.

El ecuatoriano David García, vendedor ambulante del área de Newark, planea invertir parte de sus ahorros para comprar mercancía con la que pueda ganar unos dólares extra en un mes que para él es totalmente nulo comercialmente a consecuencia del invierno.

“En esta época no suelo vender nada porque es más el frío que se aguanta en la calle que lo que se vende, pero ahora con el Súper Tazón, planeo vender souvenires, botones publicitarios de Nueva York y camisetas”, dijo.

Aunque García (49) al igual que seis de sus compañeros del negocio de la venta ambulante están conscientes que les será imposible llegar al estadio MetLife en East Rutherford —donde se jugará el Super Bowl— para vender su mercancía, planean ir a las diversas actividades locales que se realizarán en ciudades aledañas.

“En un buen día puedo llegar a ganar $300 a $500, que es lo que espero obtener con la venta de mi mercancía”, explicó García.

La cubana María Galán (59), vendedora de perros calientes en Hoboken y quien usualmente trabaja desde abril hasta octubre, se arriesgará a enfrentar las gélidas temperaturas con tal de ganar unos billetes extra.

“Un día productivo puedo sacar una ganancia de $500, para el fin de semana del Súper Tazón, si trabajo los tres días, podría ser que llegue a los $2,000″, expresó en tono confiado.

Es que unos pesos extras no le vienen mal a nadie, como a los cuatro peluqueros que trabajan en el establecimiento “Barber Shop” de la avenida Kennedy Boulevard y calle 84, en North Bergen, quienes esperan que acudan clientes pidiendo los escudos de sus equipos favoritos.

“Usualmente ese tipo de pedidos alusivos a los equipos los recibimos la última semana previa al juego”, precisó el mexicano Carlos Cobarrubias (25).

Italo Silva cuenta los días para que inicie el evento, con la esperanza que su bar deportivo DM Lounge, en Newark, levante las ventas.

“Estoy apostando a todo para que mi negocio se llene el fin de semana del 2 de febrero”, dijo el hombre.

El venezolano-ecuatoriano, (34) tiene planeado el día sábado —antes del partido final— hacer una fiesta con todo el tema deportivo, así como para el domingo. Durante la transmisión en pantalla gigante, su atractivo serán chicas vestidas con uniformes de los equipos finalistas, con lo que espera atraer a al menos 600 clientes.

En trabajos indirectos, pero que también significarán dinero adicional, serán para las personas que se desempeñan en áreas de estacionamiento, hotelería, restaurantes y transporte.

Al colombiano Javier Mejía (32), que trabaja estacionando automóviles para una compañía en Manhattan, sus jefes le han pedido laborar un promedio de 12 a 16 horas por día, para cubrir el incremento de clientela que esperan a partir del 25 de enero y hasta el 4 de febrero.