Duelo por la muerte de Doña Dedé en R. Dominicana

Bélgica Adela Mirabal murió a los 88 años, fue hermana de las tres heroínas asesinadas por la dictadura de Trujillo el 25 de noviembre de 1960

Santo Domingo.- Cientos de personas de todos los ámbitos sociales acudieron este domingo a la funeraria donde fueron expuestos los restos mortales de doña Dedé Mirabal, hermana de las tres heroínas asesinadas por la dictadura de Trujillo el 25 de noviembre de 1960.

Bélgica Adela Mirabal, conocida como Doña Dedé, de 88 años de edad, se convirtió en la albacea de la memoria histórica de sus hermanas Patria, Minerva y María Teresa, las hermanas asesinadas por la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo Molina (1930-1961) junto al chofer Rufino de la Cruz.

Su muerte se produjo el sábado el Centro de Medicina Avanzada Doctor Abel González, en donde permaneció ingresada varios días por problemas en los pulmones. Sus restos fueron expuestos en dos de las capillas de la funeraria Blandino, de la avenida Abraham Lincoln, y serán traslado este lunes a Ojo de Agua, provincia Hermanas Mirabal, en donde recibirán cristiana sepultura.

La alcaldía de Salcedo, municipio cabecera de la provincia, declaró una semana de duelo para la mujer que creó y cuidó la Casa Museo Hermanas Mirabal (conocidas como Las Mariposas), destinado a preservar la memoria de las tres mujeres que lucharon –con sus respectivos esposos– contra la tiranía.

“Para nuestra comunidad y para el país ha sido una gran pérdida por sus valores humanos, por su amor a la naturaleza, a los seres humanos y por sus inquietudes”, dijo su hijo mayor, Jaime Enrique.

Doña Dedé, madre del ex vicepresidente de la República y actual ministro de Deportes, Jaime David Fernández Mirabal, era una persona muy apreciada en todo el país, en especial en su natal Ojo de Agua, donde nació el 29 de febrero de 1925.

Era la segunda hija del matrimonio de Mercedes Reyes Camilo y Enrique Mirabal, un comerciante y hacendado. En 2009 doña Dedé publicó sus memorias bajo el título “Vivas en su jardín”. “Quedé viva para contarles la historia”. También vivió para convertirse en una madre para los descendientes de sus hermanas entre los que figuran la diputada Minou Tavárez Mirabal, hija de Minerva y el revolucionario Manuel Aurelio Tavárez Justo (Manolo).