Dura la batalla de los inquilinos sin calefacción en NYC

"Sé que es peligroso, pero si no mantengo encendido el horno mi familia se congela", cuenta Teresa Fernández
Dura la batalla de los inquilinos sin calefacción en NYC
Teresa Fernández le huye a las congelantes temperaturas que agravan su artritis.
Foto: Zaira Cortés / EDLP

Nueva York — Al entrar en el departamento de Teresa Fernández en El Bronx, se siente un leve calor que emana de la cocina, pero al adentrarse en la sala el frío cala los huesos. “Tengo el horno prendido desde la madrugada para calentarnos un poco”, dijo la dominicana (58).

“Sé que es peligroso, pero si no mantengo encendido el horno mi familia se congela”, se lamentó Fernández. “Desde que nuestro edificio cambió de dueño, los problemas de calefacción son frecuentes”.

La mujer vive en el tercer piso del edificio situado en 1305 de la Avenida Sheridan desde hace 23 años, pero alega que desde hace un año el calor que recibe en su departamento no es suficiente, situación que agrava la artritis que padece.

Es una situación común para miles de neoyorquinos. Según datos oficiales del Departamento de Vivienda (HPD), solo el martes pasado hubo 2,175 quejas por falta de calefacción. El número de quejas en la actual “temporada de calefacción” (del 1º de octubre al 31 de mayo) es de 137,846, y ya supera al total de la temporada pasada (124,076).

Para hacer frente a las gélidas temperaturas, Teresa y su esposo Ramón Fernández (58) se cubren con unas cuatro mantas para poder dormir, y pasan el día acurrucados en la cocina.

“Somos deshabilitados que necesitamos un lugar cálido para no sufrir por nuestras enfermedades, es terrible pasar el invierno sin suficiente calor“, comentó Ramón.

Después de intentar resolver la situación con su nuevo casero, y al no tener solución inmediata, la pareja presentó tres quejas llamando a la línea telefónica de la ciudad, 311. Mientras se resuelve la querella, Teresa se dio a la tarea de sellar ventanas y puertas para conservar un poco de calor.

Patricia Torres, activista de la organización Community Action for Safe Apartments (CASA), destacó que muchos de los miembros de esta agencia tienen un servicio de calefacción inconsistente o simplemente se ven forzados a comprar calentadores eléctricos para sobrevivir. Es el caso de la dominicana Bélgica Pérez (90), vecina de Teresa Fernández.

“Paso el día junto a mi termostato eléctrico, pero el calor no es suficiente, así que uso tres suéteres y dos medias para estar confortable”, explicó la mujer, quien vive sola en el lugar.

Después de quejarse en numerosas ocasiones con su casero, el encargado del edificio, que se identificó como Ramón, acudió a su departamento para medir la temperatura.

“El termómetro registró 60 grados en la sala y 70 grados en el cuarto, hay calor suficiente“, sentenció el hombre en tono rudo, pero doña Bélgica insistió en que su departamento es como una nevera.

Me estoy congelando“, dijo enérgicamente, mientras el intendente salía del departamento sin despedirse.

En la estancia del edificio, unos carteles de la ciudad informan de la temperatura ideal de calefacción, dependiendo del clima, pero varios inquilinos alegan que el casero incumple con la norma. Varias solicitudes de comentarios a la compañía Chestnut Holdings of New York, que administra el edificio de unos 50 departamentos, no fueron respondidas de inmediato.

En East Harlem, algunos inquilinos están estancados en un proceso legal en demanda de calefacción adecuada, pero mientras el problema no se resuelve en la Corte de Vivienda tienen que sufrir las gélidas temperaturas.

Es el caso de una madre dominicana (30) que vive en las inmediaciones de la calle 119 y la Avenida Park, que prefirió el anonimato por temor a represalias de su casero.

“No sólo me quedé sin calefacción, también sin agua caliente. Tengo que calentar agua en la estufa para bañar a mi hija de un año, quien está enferma de asma”, se lamentó. “Tengo tres años exigiendo buenas condiciones de vivienda”, apuntó.

La mujer dijo que para el 27 de febrero espera una resolución a su favor en los tribunales.