Los Aceves entran en la historia

Los Aceves entran en la historia
El lanzador Alfredo Aceves brilla en las Grandes Ligas con los Medias Rojas.
Foto: fotos efe

GUATAMARE, VENEZUELA — Parados en la grama del estadio Nueva Esparta, en Venezuela, Alfredo y Jonathan Aceves parecían indistinguibles. Ni siquiera la camisa los identificaba, porque ambos tenían México en el pecho y Aceves en la espalda. “Yo no soy Alfredo, de verdad”, explicó sonreído Jonathan, el catcher y hermano mayor del relevista de los Medias Rojas de Boston. “Mira, yo soy el 75”, agregó mientras se volteaba, para corroborar su versión. “Alfredo es el 91”.

La pareja de hermanos son tan parecidos, que Alfredo llegó a usar documentos de Jonathan para escaparse y tomar licor cuando era adolescente. “Lo que pasa es que está loco”, razonó con una sonrisa Jonathan. “Siempre ha estado tostado, incluso cuando era niño”.

Esas anécdotas de consanguíneos se enriquecieron el sábado, cuando se convirtieron el sábado en la segunda pareja de hermanos que integran una batería de pitcher y catcher en la Serie del Caribe (la primera fue la de los dominicanos Ramón Arturo y Tony Peña). La curiosa gesta los tomó por sorpresa y les alegró.

Ya identificado por ese número 91 que ha usado durante toda su carrera en honor al exbasquetbolista Dennis Rodman, Alfredo Aceves expresó su alegría. “No sabía eso, pero ¡qué bien!”, confesó el grandeliga, que heredó de su padre el nombre Alfredo, el apodo “Patón” y la pasión por el beisbol.

“Es algo muy especial en lo personal. Hubo muchas emociones”, terció Jonathan, que le lleva 4 años. “Él tiene su carrera hecha y yo también, pero lamentablemente tomamos caminos distintos. Así que representar a nuestro país en el mejor beisbol del Caribe es algo que me llena de orgullo a mí y a toda la familia”.

Entre Alfredo y Jonathan se combinaron para someter a Cuba durante siete innings el sábado, en los que Alfredo solo permitió 3 carreras. Con semejante actuación, los hermanos acompañaron la curiosa hazaña con un triunfo para México.

“No hay diferencias entre un catcher de Grandes Ligas y él”, elogió Alfredo. “Es igual. El nivel es lo único diferente, porque la Serie del Caribe es diferente a las Grandes Ligas”.

“Los dos nos complementamos, porque yo he aprendido cosas de él y él de mí”, agregó Jonathan. “Él mira las cosas del bateador y me las dice; y yo veo las del pitcher. Así que yo le digo cosas que lo harán mejor pitcher y él me dice otras que me harán mejor bateador”.

Sin embargo, no siempre han tenido la fortuna de trabajar juntos. Durante sus carreras en la Liga de México y la Liga del Pacífico, a ambos les ha tocado enfrentarse. “Cuando estamos en la línea, es una guerra”, contó Jonathan. “Pero es una guerra pasiva. Él siempre me quiere sacar out y yo batearle; y en general estamos iguales (risas)”.

“Sí, iguales”, respondió Alfredo con suspicacia. “La verdad es que yo le tengo un gran respeto. Quiero mucho a mi brother”.