El negocio de vestirse con arte

María José Mendillo, fundadora de la empresa WearThatArt.com,  que confeciona  prendas con ediciones limitadas. De cada camiseta clara como un lienzo sólo se hacen 200 unidades. De cada bolsa 1,000
María José Mendillo, fundadora de la empresa WearThatArt.com, que confeciona prendas con ediciones limitadas. De cada camiseta clara como un lienzo sólo se hacen 200 unidades. De cada bolsa 1,000
Foto: CORTESIA

Nueva York — Viajando por Europa y visitando sus museos, María José Mendillo empezó a pensar que el arte, no sólo era interesante para verlo sino también para llevarlo puesto.

Esta chilena de 33 años y afincada en San Francisco, plantó así la semilla de su empresa, WearThatArt (WTA). Se trata de una compañía, creada a finales de 2012 —aunque despegó definitivamente medio año más tarde—, que comercializa camisetas y bolsas cuyo diseño gráfico es la obra con firma de un artista.

Y como si fueran ensayos numerados de autor, las prendas son ediciones limitadas. De cada camiseta clara como un lienzo sólo se hacen 200 unidades. De cada bolsa 1,000. Todas son numeradas. Las ediciones limitadas son una de las cosas que diferencian a WTA de su competidor Society6.

“Los artistas, cuya obra curamos, tienen un contrato con por el cual no pierden el derecho de su obra, pero WTA adquiere el derecho a usarla, en ediciones limitadas, sobre prendas de vestir”, explica Mendillo.

Ni qué decir que buscar a los artistas fue el segundo paso tras tener la idea. “Me dediqué a eso durante los primeros seis meses. Ninguno me dijo nunca que no. Ahora son ellos los que llaman”, recuerda esta empresaria que ya tiene algo más de de 40 firmas internacionales en su empresa. Entre ellos la de la artista Mónica Warhol, familiar del artista pop Andy Warhol.

El tercer gran paso fue empezar a trabajar en hacer camisetas y venderlas y ahí es donde llegó la piedra en el camino. A diferencia de la mayoría de las start ups, y más aún en el caso de las latinas, el problema de Mendillo no fue la financiación sino la teconología porque, por supuesto, la empresa vende en la red.

“Lo más complicado ha sido desarrollar el sitio en internet. Trabajar con desarrolladores es muy difícil porque no hay tantos y los mejores ya están contratados”. Finalmente, Mendillo, y un socio —también latino— encontraron a una desarrolladora mexicana con la que están trabajando ahora para relanzar la página de ventas y aplicaciones para móvil.

¿En cuanto al dinero?

“Nunca pensé que iba a pedir dinero a un banco. Me lo financié yo sola, rompí el chanchito y me lancé”. María José Mendillo, que tras llegar en 2000 a EE.UU. estuvo trabajando en marketing, tenía ya una empresa llamada LoyalTraffic.com con la que daba asesoría a pequeños y medianos emprendedores que no tenían presencia en los medios sociales. “Fue tan exitoso, en su origen, 2011, que tuve que tener un par de empleados extra para ayudarme. Con más de 10 clientes en el bolsillo logré financiar inicialmente toda la operación de WearThatArt.com“, cuenta.

Con los ingresos de LoyalTraffic más el éxito de WearThatArt.com “se fondea la operación completa”. Una de las inversiones es la máquina de imprimir las camisetas que tiene en el primer piso de su casa, donde trabaja siete días a la semana. “Es mi pasión”, dice tras explicar que imprime las camisetas a demanda y no tiene inventarios que gestionar.

Mendillo se define como una ahorradora y explica que desde que llegó a EE.UU. ha estado poniendo dinero en una cuenta aparte. Nunca ha pensado en pedir dinero a nadie para crear su producto. “Cuando tengamos que crecer sí que necesitaré más dinero y entonces buscaré financiación”, explica.

Lo que sí ha buscado desde el principio es consejo. En un mundo empresarial en el que es clave tener mentores y un grupo de personas que puedan aportar ideas, Mendillo dice ser afortunada porque —con objetivos claros— tiene la suerte de tener un círculo grande, una red de personas que son empresarios o individuos con ideas que siempre le han echado una mano.

A medio plazo quiere introducir nuevos productos como cojines, pero a largo, lo que esta joven empresaria latina quisiera es crecer en Latinoamérica. “Brasil. Porque hay muchos inversores potenciales y es un lugar perfecto para trabajar con toda Sudamérica”.