A propósito de la parada

La investigación del Fiscal General a la organización matriz del Desfile Puertorriqueño ha sido del agrado de muchos. Pero incluso entre algunos críticos de la corporación del Desfile ha habido gran descontento por revelar la investigación a escaso cuatro meses de la celebración de la parada.

La decisión de separar de sus cargos a los miembros de la junta de directores y los encargados de organizar la parada ha creado consternación entre personas que temen que se vaya a matar al enfermo con la medicina que se la ha dado.

El malestar que pueda causar la ocasión de concluir la investigación tan tardíamente ha puesto al Fiscal General en una posición delicada. El puesto de Fiscal General es un puesto electo y sujeto a elección este noviembre. La repercusión política del caso del desfile también pudiera afectar a candidatos latinos que deberán tomar una posición al respecto de las acciones del Fiscal General; lo que pudiera ser incómodo para algunos de ellos.

Pero el efecto que pueda tener las secuelas de la investigación y la remoción de la junta dependerá de cómo discurra la parada. Si se lleva a cabo sin novedad, el Fiscal General será celebrado como un campeón del buen gobierno. Si se desluce la celebración lloverán las críticas y el Fiscal tendrán que sanar heridas. Atención al 8 de junio.

—Carlos Vargas Ramos es investigador asociado del Centro de Estudios Puertorriqueños