Comerciantes latinos dejan perder $2,200 millones en NYC

Al no certificarse como empresa de minorías, no tienen acceso a contratos con el gobierno

Comerciantes latinos dejan perder $2,200 millones en NYC
Foto: Shutterstock

Nueva York– “La ciudad no produce nada, todo lo que usa tiene que comprarlo a empresarios como ustedes“. Con esta entrada Quenia Abreu, presidenta de la Cámara de Comercio de Mujeres de Nueva York, animó la noche del miércoles a una amplia audiencia de empresarios latinos citados en el consulado de Colombia para que se certificaran como empresa de minorías y ser así contratistas de la ciudad. De entre todas las minorías, la latina es la que menos empresas tiene certificadas con la ciudad de Nueva York.

Es algo doblemente negativo porque es una oportunidad perdida y un problema a corto y medio plazo.

Oportunidad perdida porque las empresas en las que las mujeres y minorías tienen más del 51%, y están certificadas como tal, optan a porcentajes reservados de contratos con la ciudad, el estado, el Gobierno federal y grandes empresas.

Como explica Abreu con una metáfora, “de la tarta de las contrataciones, un pedazo se reserva para las minorías y las mujeres“. Hay que tener en cuenta que esa “tarta” en la ciudad de Nueva York tiene un valor aproximado de unos $18,000 millones anuales. Cualquier pedazo significa muchos millones para compañías de construcción, servicios y ventas. En concreto, $2,200 millones anualmente.

Pero para poder ir a por esta parte de las contrataciones municipales hay que estar certificado y cuantas menos certificaciones se registren por parte de una minoría, menos porcentaje le toca a esta.

El año pasado, de hecho, el porcentaje de contratos en construcción para empresas latinas se rebajó del 8% al 4% porque según un estudio municipal no había suficientes certificadas y por lo tanto no había desequilibrio en la cantidad de trabajos que recibían. Pongamos por ejemplo, dice Abreu, “si 10 están certificadas y seis ganan contratos, entonces la ciudad dice que no hay un problema de desequilibrio de oportunidades”.

Esta rebaja fue contestada desde la New York State Coalition of Hispanic Chambers of Commerce (NYCHCC) con una demanda cuya resolución aún está pendiente en los tribunales.

Abreu teme, y así se lo hizo llegar a los empresarios que si no hay más certificaciones “puede que cada vez tengamos menos opciones en este programa”. De momento, ya se han dejado de alcanzar la cantidad de contratos asignados a la minoría hispana.

Certificar como minoría es un proceso muy burocrático que suele demorarse algo más de un mes con la ciudad si se tiene toda la documentación que se requiere de los empresarios. La Cámara de Comercio de Mujeres de Nueva York le ayuda a hacerlo gratuitamente.

Pueden optar a ella todo tipo de negocios, desde fotográficos, distribuidores de papel, de flores, barberos, vendedores de muebles, uniformes y un largo etcétera.

Se puede hacer en Red y esto facilita hacerlo a la vez con el estado y a nivel federal aunque cada una requiera una documentación distinta que ha de proveerse. Por los contratos de más de $50,000 dólares hay que competir y para ello hay que tener la capacidad de cumplir con este tipo de contratos. Una vez que se está certificada la Agencia de Pequeños Negocios (SBA) facilita financiación en algunos casos.

Una de las cosas que diferencia la certificación latina de la del resto de las minorías es que hay que probar que se es latino. Españoles y brasileños no cualifican como tampoco tienen facilidad para ello los nacidos en un país hispano de padres no latinos.

Giovanni Tavares, descendiente de dominicanos y veterano, tuvo un problema con esto. Tavares abrió un negocio de electrónica en Brooklyn con la idea de ser contratista de la ciudad. No pudo aportar el certificado de nacimiento de su madre, oriunda de un pequeño pueblo de la Republica Dominicana, porque no logró encontrarlo. Eso demoró su certificación ocho meses.

Para cuando se la dieron, el negocio estaba quebrado. Él y sus tres empleados buscan empleo.