Hay que proteger al usuario

Las dos empresas más grandes poveedoras de Internet y TV por cable tienen los niveles más bajos de satisfacción entre sus clientes. Es fundamental garantizar que la adquisición de Time Warner por parte de Comcast no perjudique el servicio a los consumidores.

La decisión de Comcast de comprar a su mayor rival por 45,000 millones de dólares es una inyección de energía para la industria, siendo promocionado como pro consumidor. Además, se argumenta que en algunas ciudades estas empresas no compiten una con la otra porque hay una opción única.

Quizás precisamente por esa falta de competencia el servicio de ambas compañías tiene una reputación tan baja. Los angelinos, suscriptores de Time Warner, también sintieron en carne propia cuando una compañía de cable decidió dejar fuera de su servicio un canal —CBS— porque no cumplía con el precio más elevado.

El temor es que este caso se pueda repetir a mayor escala, especialmente cuando la compañía de cable quiera ejercer presión sobre los canales con sus 30 millones de suscriptores que representan un tercio de todo el mercado.

También puede decidir que un canal o programación compite con contenido producido por Comcast y bloquear la competencia. Lo mismo puede ocurrir con el servicio de acceso a la Internet si no se garantiza la neutralidad en la red, con mismo acceso a cualquier sitio que desee ir el usuario.

Hay una larga lista de condiciones establecidas por el Departamento de Justicia que se deben cumplir en esta compra para proteger los intereses del consumidor. De ser aprobado el negocio, las autoridades federales deben vigilar el cumplimiento cabal del compromiso de las empresas.

En esta era tecnológica el monopolio no se logra tan solo eliminando la competencia directa en un mismo mercado. El hecho que una megaempresa controle la producción y distribución de contenidos puede actuar de una manera rentable controlando y limitando lo que se ve en los hogares en TV y en Internet. Por eso esta compra debe ser cuidadosamente analizada para garantizar que la ganancia de Comcast y Time Warner no sea pérdida para el público.