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Opositor venezolano se entrega hoy

A Leopoldo López el gobierno lo acusa por los sucesos del 12 de febrero

CAR01. CARACAS (VENEZUELA), 12/02/2014.- Leopoldo Lopez, dirigente de la oposición venezonala habla durante una rueda de prensa hoy, miércoles 12 de febrero de 2014, en Caracas (Venezuela). EFE/MIGUEL GUTIERREZ

CAR01. CARACAS (VENEZUELA), 12/02/2014.- Leopoldo Lopez, dirigente de la oposición venezonala habla durante una rueda de prensa hoy, miércoles 12 de febrero de 2014, en Caracas (Venezuela). EFE/MIGUEL GUTIERREZ Crédito: authors

CARACAS — Venezuela vive las últimas horas sobre un alambre político y social que no para de temblar. Leopoldo López, dirigente que lidera el sector radical del antichavismo, cuenta las horas que faltan para la marcha que él mismo ha convocado para hoy en Caracas. Horas en las cuales está siendo buscado y perseguido por la fuerzas policiales, que no dudaron en emplearse con brutalidad contra sus partidarios.

“Vayamos todos de blanco, hasta un punto. Luego yo caminaré solo. No pondré en riesgo la vida de ningún venezolano. ¡Fuerza Venezuela!”, insistió López vía twitter, escribiendo desde una aparente clandestinidad.

El gobierno acusa al exalcalde de Chacao de terrorismo, homicidio y asociación para delinquir por los sucesos violentos del 12 de febrero. Aquel día, tras acabar una marcha pacífica de la oposición, la intervención de paramilitares oficialistas y agentes policiales provocó la muerte de tres personas.

Ninguna prueba de peso ha presentado el gobierno para respaldar sus acusaciones. El chavismo también ha impedido emitir las imágenes más comprometedoras en las televisiones del país, por obra y gracia del apagón informativo denunciado por periodistas locales. “El gobierno ha iniciado el aplastamiento selectivo y ejemplarizante de la disidencia en Venezuela”, protestó Rocío San Miguel, directora de Control Ciudadano.

La revolución chavista vive sus peores momentos de la última década. Con la inflación desatada (la mayor del planeta, por encima del 56% anual), con colas kilométricas por todo el país provocadas por la escasez de alimentos y productos básicos y una ola de violencia urbana que no para de crecer(segunda nación en el ranking mundial de homicidios), Nicolás Maduro se enfrenta a una crisis política que ni siquiera reconoce.

El oficialismo se ha pertrechado para hoy como acostumbra: convocando una contramarcha de los trabajadores petroleros “contra el fascismo” y prohibiendo el acceso de los opositores al oeste y centro de Caracas, donde se encuentra la sede ministerial donde el coordinador de Voluntad Popular ha anunciado que se entregará.

López cuenta con el apoyo de toda la oposición, pese a las diferencias iniciales, y del movimiento estudiantil, que ha encontrado en los dos jóvenes opositores asesinados el 12 de febrero un nuevo símbolo para su lucha. La calle se llenó de protestas, reprimidas con máxima violencia por las fuerzas del orden.

Organizaciones proderechos humanos han confirmado malos tratos y torturas producidos dentro de los calabozos, antes el escándalo nacional: golpes en la cabeza, descargas eléctricas en las axilas, incluso una violación anal. El balance hasta ayer era de 208 detenidos en una semana, la mayoría en libertad con distintos grados.

Un escenario de confrontación en el que el chavismo se mueve con la agilidad que otorga 15 años de entrenamiento. La voz cantante la llevó ayer el gobernador militar José Ameliach, uno de los más poderosos del país: “Unidades de Batalla Hugo Chávez, a prepararse para el contraataque fulminante. Diosdado (Cabello) dará la orden”.

El líder del ala militar del chavismo respaldó a Nicolás Maduro en la cadena de televisión donde el presidente apretó al máximo las tuercas de la propaganda oficialista.

El primer mandatario denunció planes “de la ultraderecha” para asesinar a López y anunció la expulsión de tres funcionarios de EE.UU., una nueva confrontación con el “Imperio”, que a juicio de la mayoría de los analistas pretende lanzar una cortina de humo para tapar un escenario de máxima tensión.

“Estamos derrotando el golpe de Estado, pero no lo hemos derrotado todavía, está en pleno desarrollo”, insistió Maduro tras confesar que había pasado la tarde montando en bicicleta con sus nietos y viendo una película con su mujer.

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