‘The Jungle Book’ luce como nuevo 47 años después

El Animador Floyd Norman recuerda su labor en el clásico animado de Disney, 'The Jungle Book'
‘The Jungle Book’ luce como nuevo 47 años después
Floyd Norman fue uno de los animadores de 'The Jungle Book'.
Foto: Disney

Son 50 años de amor por el cine animado. Amor y trabajo. Porque Floyd Norman, animador de 78 años, lleva ya cinco décadas dedicado a este arte.

Hace una semana, los estudios Disney presentaron una nueva edición restaurada en Blu-ray de ‘The Jungle Book‘, filme estrenado en 1967 —un año después de la muerte de Walt Disney— en el que Norman, que nació en la californiana Santa Barbara, trabajó bajo la supervisión del mismísimo creador de la compañía.

Su carrera para The Walt Disney Studios dio inicio a finales de los años 50, con Sleeping Beauty, prosiguió con la citada ‘The Jungle Book’, y culminó con clásicos recientes como The Hunchback of Notre Dame, Mulan, Toy Story 2 y Monsters, Inc., éstas dos para la filial de la empresa, Pixar (para otras compañías colaboró en proyectos como las series de televisión Smurfs y Godzilla).

En animada, por decirlo de algún modo, conversación con La Opinión, Norman no sólo repasó su experiencia en The Jungle Book (que hizo gala de una selección única de personajes carismáticos y canciones inolvidables, algunas de ellas escritas por el dúo de hermanos Richard y Robert Sherman, los mismos autores de los temas de Mary Poppins), sino por el arte de la animación —y el de Walt Disney— por sí mismo.

‘The Jungle Book’ emana anarquía visual y narrativa. Algo que la distancia de otros filmes de la época…

Cada película tiene su propio tono. The Jungle Book fue un filme muy interesante. Walt Disney decidió empezar desde cero un año después de que iniciáramos la producción. Quizás por eso hay una sensación a lo mejor caótica…

Empezar desde cero tras tanto trabajo. ¿Es algo a lo que un animador se acostumbra?

“Cuando uno trabaja en esto tanto tiempo como yo, se acostumbra. He trabajado en muchos proyectos que empezaron como auténticas catástrofes y tuvieron que rehacerse. Estas cosas pasan y lo único que uno puede hacer es crear el mejor filme posible”.

“El filme fue dirigido por Wolfgang Reitherman, quien también realizó clásicos como 101 Dalmatians y Robin Hood. Un genio…

“Oh, Woolie! Woolie era un animador conocido por su animación dramática. Walt Disney vio el potencial de Woolie como director. Walt siempre le dio secuencias de acción a Woolie y eventualmente terminó como realizador. Su primer filme a solas fue The Sword and the Stone. Normalmente teníamos tres directores para cada película… ¡Era un gran tipo! Todo un personaje. Muy talentoso”.

En los años 60, la animación dio un giro en el estilo. ¿Cómo vivió esa época?

“El gran cambio fue la financiación. Sleeping Beauty costó mucho. Roy Disney (hermano de Walt) estaba a cargo del dinero en el estudio y fue quien le dijo a Walt que había que recortar gastos. De ahí surgió el proceso de fotocopias al mundo animado, lo que redujo los presupuestos. Fue la primera vez que la tecnología impactó a la animación. Años después, volvió a cambiar gracias a la colorización digital y, después, con las computadoras”.

Cuando usted trabajó con Walt Disney, se dice que él estaba más obsesionado con los parques de atracciones que con el cine animado. ¿Es cierto?

“El estudio, en aquella época, era de un solo hombre: todo tenía que ser aprobado por Walt Disney. Él supervisaba el departamento de animación, el cine en imagen real, los parques de atracciones y todo el resto. Sus manos estaban llenas. Cuando la gente dice que no prestaba atención al cine animado… estoy seguro que cada departamento [de la compañía] pensaba lo mismo… Él era solo un hombre: nunca pensé que perdió interés en la animación, sólo que tenía mucho en su plato”.

“Y a pesar de las críticas de siempre, hay que reconocer que Walt Disney quizás sea el genio más infravalorado del siglo XX…”

“No soy un psicólogo [risas], pero creo que a muchos les gusta criticar a los héroes. Si hay alguien que ha hecho grandes cosas, parece que hay que encontrar defectos. Quizás no nos gusta que sean perfectos. Walt Disney no era un hombre perfecto, y nunca insistió en serlo. Pero sí era un hombre extraordinario, un visionario, un líder carismático. Bajo su liderazgo, parecía que podíamos hacer cualquier cosa. Por qué los hay que quieren criticarlo… no lo sé. Es parte de la condición humana”.

Lleva 50 años en el cine animado. ¿Cuán difícil, o no, ha sido adaptarse a los cambios tecnológicos de los que antes hablaba?

“Lleva algo de trabajo, pero como artista no hay problema en adaptarse. En 1997 me fui a Pixar (en el norte de California) porque quise aprender la nueva tecnología (creación de películas por computadora). Si uno es artista hay que ser flexible y hay que ajustar, porque nada se queda igual para siempre”.