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Propulsora de la moda sustentable

La diseñadora y educadora Carmen Artigas es una firme activista ambiental.

La mexicana inculca a sus estudiantes la importancia de los materiales orgánicos.

La mexicana inculca a sus estudiantes la importancia de los materiales orgánicos. Crédito: Mariela Lombard / EDLP

Nueva York — Los ojos de Carmen Artigas se iluminan al recordar que algunos de sus alumnos le han dicho “me has cambiado”.

El paso por sus clases de moda ética —que imparte en el Fashion Institute of Technology (FIT), Parsons y el Instituto Pratt— les ha despertado la conciencia sobre los materiales orgánicos y la producción sostenible.

Pero llegar aquí ha sido todo un viaje para esta mexicana, nacida en DF, que se fue con 17 años a Milán a estudiar una maestría de moda. “No me admitieron, pero mi mamá dijo que fuera igualmente”.

En Italia, junto al diseñador Romeo Gigli, desarrolló su carrera en la industria de la moda. “Trabajé con varios diseñadores, creé mi propia línea de ropa y tuve un show room en Nueva York”, repasa Artigas. Un conflicto de intereses de sus inversores le obligó a cerrar. Ahí, llegó la decepción, la frustración y el deseo de cambiar.

Con las mismas, relata en una tienda de té neoyorquina mientras degusta un “lifelove tea”, se marchó a India donde entro en contacto con artesanos y el National Institue of Design. Aquí tomó un curso y de la mano del artista Toofan Rafai, recorrió el país y aprendió técnicas para teñir.

“Realmente, fue un viaje espiritual en el que encontré la revelación más grande de mi vida: el color y sus efectos”. Artigas subraya que no es sólo la magia de obtenerlo de la madera o de una planta sino del efecto en sus emociones.

Enamorada del índigo, inició otro viaje en busca del mejor en India, cerca de Madrás. “Acabé en Auroville y aquí entré en contacto con el algodón orgánico puro, no el de ahora que está diluido. Fue en esta parte del mundo, donde se decidió a poner en marcha una línea de yoga y spa, que funcionó relativamente bien.

“Era muy pronto para la moda orgánica, que está 10 años por detrás de la comida, aunque eventualmente va a llegar”.

Artigas destaca los problemas de salud y alergias actuales como consecuencia de la industrialización del proceso de producción. “Todos estamos expuestos a esos tóxicos, trabajadores y consumidores”.

Con todo este bagaje espiritual e ideales en la maleta, regresó a Nueva York hace 13 años donde trabajó para “el lado oscuro”, Wal-Mart y Home Depot. “Una parte de mí decía que tenía que volver a entrar para cambiar desde adentro”, rememora.

La frustración fue tal que decidió cambiar el diseño por la educación. Primero como estudiante y después como profesora del FIT en un curso de moda ética que inauguró. Aquí lleva más de tres años enseñando a los profesionales que hay otras formas de diseñar de manera ecológica, sin el alto costo humano y económico que tiene la industria de la moda hoy.

Estas enseñanzas sobre materiales orgánicos y producción sostenible las lleva a varios consejos de varias firmas y a la cámara de la industria textil de México, su tierra natal.

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