window._taboola = window._taboola || []; var taboola_id = 'mycodeimpremedia-network'; _taboola.push({article:'auto'}); !function (e, f, u, i) { if (!document.getElementById(i)){ e.async = 1; e.src = u; e.id = i; f.parentNode.insertBefore(e, f); } }(document.createElement('script'), document.getElementsByTagName('script')[0], '//cdn.taboola.com/libtrc/'+ taboola_id +'/loader.js', 'tb_loader_script'); if(window.performance && typeof window.performance.mark == 'function') {window.performance.mark('tbl_ic');}

Vivienda pública: un proyecto inconcluso en NYC

El déficit operacional en New York City Housing Authority retrasa el proceso de reparación de muchos de estos edificios

La mayoría de los 176,000 apartamentos del sistema de vivienda pública tienen más de medio siglo de antigüedad.

La mayoría de los 176,000 apartamentos del sistema de vivienda pública tienen más de medio siglo de antigüedad. Crédito: EDLP / Humberto Arellano

Nueva York — La Ciudad de Nueva York tiene el sistema de vivienda pública más grande del país. Esas enormes torres de color marrón desperdigadas por los cinco condados y conocidas popularmente como projects albergan a poco más de 400,000 personas. El 44% de esa población es latina.

La agencia pública que maneja este vasto complejo habitacional es el New York City Housing Authority (NYCHA). Se trata de una agencia muy particular, que pertenece al ámbito municipal, pero que recibe la mayor parte de su financiamiento del Gobierno federal. Este hecho condiciona severamente el margen de maniobra del alcalde, que puede nombrar a sus directivos, pero no puede expandir su presupuesto sin afectar otras áreas críticas del Gobierno local.

Los continuos recortes de fondos decididos por el Congreso en Washington han hecho que NYCHA acumule un déficit operacional de alrededor de $90 millones por año.

Este déficit afecta las condiciones de vida de quienes habitan los 176,000 apartamentos del sistema. La mayoría de los edificios tienen más de medio siglo de antigüedad, y muchos necesitan urgentes reparaciones por rotura de cañerías y ascensores, moho, cortes de agua o falta de calefacción, entre otros problemas. El año pasado, se acumularon casi medio millón de pedidos de reparaciones pendientes; el tiempo promedio para atender cada uno de ellos supera los 130 días.

“No hay dinero ni medios para hacer las reparaciones que verdaderamente se necesitan. Si continúa esta desinversión, los apartamentos se van a convertir en inhabitables”, dijo el concejal de origen puertorriqueño Ritchie Torres, presidente de la Comisión de Vivienda Pública. “Si hay moho, pintan sobre él y el moho vuelve a aparecer al cabo de días; yo he vivido esto”, dijo Torres, que creció en un proyecto de El Bronx.

Mientras continúe el congelamiento de fondos federales y el Gobierno estatal no ofrezca ayuda, la papa caliente recae en la ciudad.

El alcalde Bill de Blasio dio la semana pasada un primer paso en la dirección correcta al eliminar temporalmente la obligación que NYCHA tenía de pagar $70 millones al año al Departamento de Policía por la protección policial en sus complejos. A falta de una aprobación oficial por parte del Concejo Municipal, el alcalde apartó unos $50 millones del presupuesto preliminar, suma equivalente a lo que NYCHA debía por prestación de seguridad del año pasado. Ese dinero se destinó íntegramente a reparaciones.

Cada año, NYCHA paga cerca de $100 millones al año a la ciudad por distintos servicios, incluyendo $20 millones al Departamento de Finanzas y $3 millones al Departamento de Sanidad. Torres reclama que se elimine esta obligación por completo y que ese dinero sea también destinado a reparaciones.

“Necesitamos un compromiso del alcalde en este sentido”, dijo el concejal. “NYCHA no puede seguir usando los pocos fondos que tiene para estos fines”.

Shola Olatoye, una activista de la lucha por la vivienda asequible, fue la persona elegida por De Blasio para dirigir NYCHA. Olatoye tendrá la misión de recobrar la confianza de los inquilinos y limpiar la imagen de la agencia, que en los últimos años estuvo envuelta en escándalos de mal manejo de fondos.

Será clave mejorar la transparencia económica de NYCHA, ya que sus informes presupuestarios ofrecen pocos y confusos detalles sobre su verdadera situación financiera. El contralor de la ciudad, Scott Stringer, prometió llevar a cabo una auditoria de sus finanzas, aunque todavía no hay fecha para su publicación.

Lee también: De Blasio en busca de techo barato para todos los neoyorquinos

Ritchie Torres (26), de origen puertorriqueño, es el miembro más joven del Concejo y cumple su primer mandato como concejal del Distrito 15, que engloba Central Bronx.

Es el primer representante político electo, abiertamente gay, de la historia del condado. Torres también es el primer presidente de la Comisión de Vivienda Pública del organismo que ha vivido en un complejo de NYCHA —se crió en Throggs Neck Houses, en East Bronx.

La primera reunión de la comisión se celebró ayer en un edificio público de Coney Island —otro hito histórico— para llamar la atención sobre los 423 edificios de NYCHA que se vieron impactadas por el huracán Sandy.

Los apartamentos de vivienda pública son alquilados por NYCHA a un precio basado en el 30% de los ingresos de las familias que lo solicitan. La lista de espera de familias que han solicitado vivienda pública supera las 160,000.

Para solicitar un apartamento de vivienda pública puede hacerlo online a través de www.nyc.gov/nycha.

En la solicitud debe incluir el primer y segundo condado donde preferiría vivir e incluir información sobre sus ingresos totales, la composición de su familia y su situación actual de vivienda. Una familia de cuatro integrantes no puede ganar más de $67,000 al año para solicitar vivienda pública.

Contenido Patrocinado