Una década sin Pedro Pietri

Una década sin Pedro Pietri
Pietri era conocido como el Reverendo de la Iglesia de Nuestra Señora de los Tomates.
Foto: Archivo

NUEVA YORK — En conmemoración del décimo aniversario de la muerte del destacado poeta, dramaturgo y activista político Pedro Pietri (1944-2004), el Nuyorican Poets Café dedicó ayer un momento de silencio en honor del poeta y varios escritores leyeron sus poemas, informó Daniel Gallant, portavoz de la institución.

“En mayo, durante la celebración del 40 aniversario de fundación del Nuyorican Poets Café, vamos a tener un gran evento para celebrar la vida y obra de Pietri y de otros fundadores del Café”, dijo Gallant.

Pietri fue una de las voces más representativas de la diáspora puertorriqueña y uno de los fundadores del movimiento literario Nuyorican.

El poeta y profesor Jesús Papoleto Meléndez, amigo entrañable de Pietri, dijo que aún es “bien triste para mí recordar a Pietri, porque yo estuve junto a él en los últimos 43 días de su vida, en una clínica en Tijuana, México” (donde lo trasladaron para un tratamiento para un cáncer de estómago).

“Pedro falleció en el camino, cuando regresábamos a Nueva York en un avión ambulancia que alquilamos”, dijo Meléndez, y recordó que en el momento de su muerte, Pietri mantuvo los ojos abiertos, “y miraba algo que estaba más allá de nosotros”.

“La vida es un misterio”, dijo Meléndez.

Meléndez reveló que está pensando escribir un libro acerca de las vivencias que tuvo junto a Pedro Pietri.

“Es a la vez doloroso y chistoso, porque Pedro y yo disfrutamos mucho la vida”, dijo Meléndez.

Conocido también como el Reverendo de la Iglesia de Nuestra Señora de los Tomates, Pietri fue de los primeros escritores del movimiento poético nuyorican en ser elogiado por la crítica, desde la publicación de su primer poemario, “Puerto Rican Obituary” (1973).

El Reverendo nació en Ponce, Puerto Rico, y solamente tenía tres años cuando sus padres emigraron y se establecieron en El Barrio.

Además de su enorme talento literario, Pietri se distinguió siempre por su compromiso con la causa puertorriqueña, su apoyo a las reivindicaciones de los perseguidos y los oprimidos, y una actitud de permanente irreverencia hacia los poderes establecidos, con una palabra que sabía mezclar el adjetivo cortante y efectivo con la ironía y el humor.