Si quieres puedes, pero primero aprende inglés

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Si quieres puedes, pero primero aprende inglés
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Fue a hacer unas prácticas por seis meses a la Biblioteca de Queens en 1986 y lleva trabajando 28 años en la organización. Cuando vino de Guayaquil (Ecuador) con 18 años, le costó adaptarse —tanto que volvió a su tierra por unos meses—. Con esfuerzo y cursos intensivos, aprendió el inglés y consiguió su graduado asociado en Educación Bilingüe. Hoy ayuda a su comunidad para que aprovechen las oportunidades que hay.

Aún recuerda el frío que hacía cuando su madre y ella llegaron a Nueva York a reunirse con su padre y sus hermanos. “Lloraba día a día”, rememora Zoila Bofill, que entonces tenía 18 años y una vida hecha en Guayaquil (Ecuador).

Aquí se sentía como un “pajarito en un desierto” porque no sabía más palabras en inglés que libro y pluma. Tan fuera de lugar se sentía que ella y su madre regresaron a Ecuador.

“Unos meses después, mi papá vino y dijo que teníamos que estar todos juntos y volvimos”. Esta vez, averiguaron donde había cursos intensivos de inglés y empezó la batalla con el idioma.

“Tenía desayuno, comida y cena de inglés”, bromea Bofill, que consiguió su asociado en educación bilingüe y en un año se comunicaba perfectamente.

Sus esfuerzos obtuvieron la recompensa y en 1984 empezó a trabajar como profesora ayudante de los hijos de los abogados de la escuela de Derecho en Queens.

Dos años más tarde, consiguió un puesto de práctica en la biblioteca y encontró su motivación en Nueva York. “Vi la necesidad tan grande que había de cosas para la comunidad en español”, subraya Bofill que, por aquel entonces, se casó y tuvo un hijo.

Después de haber estudiado tanto, decidió no quedarse en casa sino ayudar a los latinos desde la biblioteca, donde fue ascendiendo posiciones.

Bofill se siente especialmente orgullosa de haber puesto en marchas las clases de computadoras en español hace un lustro.

“Todo es tecnología ahora y me di cuenta de que mucha gente no sabía usar la computadora y me propuse enseñarles en español”, explica.

Su iniciativa fue todo un éxito entre el público y hoy es un programa más de la institución.

Como inmigrante, una de las metas que se ha trazado es ayudar a la comunidad latina, especialmente a la ecuatoriana. Y los malos inicios son sólo un recuerdo. Feliz con su vida, considera que ha conseguido lo que se ha propuesto y no olvida el apoyo que siempre le dieron sus padres.