Apoyo el plan para educación preescolar universal

Últimamente ha habido un gran debate sobre el plan de educación preescolar universal (Pre-K) del Alcalde Bill de Blasio en la ciudad de Nueva York. Sin embargo, algo que con frecuencia se pasa por alto es que el plan proporcionaría algo más que solo programas de alta calidad para nuestros alumnos más jóvenes. Como presidenta del Comité de Finanzas del Concejo de la ciudad, apoyo el plan de De Blasio porque es una manera rentable de abordar uno de los desafíos más apremiantes que enfrenta la ciudad. Como exdirectora de un programa extraescolar, apoyo el plan porque conozco de primera mano lo importante que puede ser el apoyo extraescolar en el desarrollo y la protección de los adolescentes. Resulta inspirador que tanto la Asamblea como el Senado Estatal hayan propuesto presupuestos que reúnan estas metas.

Como tal vez sepan, el plan del alcalde – apoyado también por la Asamblea – aumentaría de forma moderada las tarifas del impuesto sobre la renta para los asalariados de la ciudad de Nueva York que ganen más de $ 500,000 al año, del 3.9 por ciento al 4.4 por ciento durante un período de cinco años. Esto generaría $530 millones en una nueva revisión para cada uno de esos años. Gran parte de esos ingresos se utilizarían para crear decenas de miles de plazas de prekínder para niños de cuatro años, pero $190 millones se destinarían a programas extraescolares. La Conferencia de la Mayoría del Senado propone un presupuesto que ofrezca la financiación de actividades extraescolares para todos los alumnos de escuela media. Ambas propuestas ofrecen los fondos necesarios para hacer realidad la expansión histórica extraescolar en la ciudad de Nueva York.

La ciudad ofrece actualmente un poco más de 45,000 plazas extraescolares, que atienden a 56,300 estudiantes en 239 escuelas. Uno de cada cuatro niños se queda solo y sin supervisión después de que termina la escuela, que es la parte del día en el que la delincuencia juvenil y la violencia están en su punto más alto. La financiación del plan del alcalde permitiría que la ciudad aumente el número de plazas extraescolares a 95,000 en todas las 512 escuelas locales, atendiendo a 120,000 niños. Los programas serían gratuitos, funcionarían de 3 p.m. a 6 p.m. y serían dirigidos en su mayoría por organizaciones locales que tengan experiencia en trabajar en la comunidad.

Como exdirectora de una de esas organizaciones, pasé años dirigiendo programas extraescolares en P.S. 19, un programa Beacon, y tuve el privilegio de observar el efecto de la programación de alta calidad en jóvenes que de otra manera quedarían rezagados. Los estudios demuestran que los niños que participan en estos programas se comportan mejor en la escuela, tienen un mejor rendimiento en clase y en los exámenes y han mejorado los registros de asistencia. Los programas extraescolares también ayudan a los niños a identificar materias y disciplinas de las que disfruten y en las que puedan destacarse.

La expansión de la programación extraescolar en el marco del plan de De Blasio sería un triunfo para todos. La Legislatura debe trabajar con el Gobernador para asegurar que los fondos necesarios para la expansión extraescolar y la educación preescolar universal sean parte del presupuesto final del Estado.