Bill Gates y la guerra contra la educación pública

La fortuna de Bill Gates asciende a 76 mil millones de dólares. Es inquietante que una persona pueda amasar tal fortuna cuando hay tantos que viven en la miseria. Sin embargo, Gates es un filántropo de renombre. Ha donado miles de millones de dólares en un esfuerzo por cambiar el mundo. Es lamentable que Gates apoye incondicionalmente las escuelas charter, a pesar del papel que han jugado en la destrucción de la educación pública.

Gates sostiene que las escuelas charter brindan una alternativa vital a las escuelas públicas que son pésimas. No obstante, la mayoría de las charter tienen historiales académicos que no son mejores, o son incluso peores que los de las escuelas públicas. Las escuelas charter desvían recursos valiosos en comunidades que ya afrontan presupuestos ajustados debido a la falta crónica de fondos destinados a la educación por gobiernos estatales y federales.

Su administración es privada y no tienen que cumplir con las mismas regulaciones ni someterse a supervisión pública. No tienen que aceptar a todos los alumnos, ni se les requiere contratar maestros profesionales. Hay escuelas charter que reciben dinero público por cada alumno allí inscrito y entregan las ganancias a inversionistas. Sin duda, hay algunas charter que son buenas y tienen misiones de justicia social y equidad. Sin embargo, la proliferación de cadenas de escuelas charter y escuelas con fines de lucro ha dañado el movimiento charter.

Un análisis de las subvenciones de la Gates Foundation revela sus prioridades. Solo en 2013, entre los millones de subvenciones a organizaciones de defensa de las charter y a escuelas charter, la fundación dio $9,250,000 al Charter School Growth Fund, cuya misión paradójica es ayudar a prosperar a las escuelas públicas al expandir las redes de escuelas charter. ¿Cómo prosperan las escuelas públicas cuando el dinero público destinado a educar a un alumno sigue a dicho alumno a una charter administrada de manera privada?

El presupuesto para el Estado de Nueva York propuesto por el gobernador Cuomo pone de relieve el carácter parasitario de las escuelas charter y la manera en la cual socavan la educación pública. Conforme a una nueva resolución, los distritos escolares tendrían que proporcionar espacio a las nuevas charter en escuelas existentes sin cobrarles alquiler o pagar por instalaciones separadas para esa charter de sus propios presupuestos.

La educación pública, con todos sus defectos, es esencial para una sociedad democrática sana. A pesar de sus recursos limitados, muchas escuelas públicas son sitios llenos de vida, esenciales para la estabilidad de sus comunidades. A medida que otra empresa pequeña cierra en la calle principal, las buenas escuelas públicas locales nos dan esperanza de que sobreviviremos la tormenta.

Si Bill Gates estuviera en verdad interesado en apoyar la educación pública, debería dotar de fondos a las muchas escuelas públicas maravillosas que por mucho tiempo han servido como instrumento para el progreso social en Estados Unidos. No obstante, para Gates y otros elitistas, nuestros niños son solo productos básicos para moldear, empacar, mercadear y usar, lo cual es la antítesis de la promesa igualitaria de este país.