Recargando de energía a sus pacientes

En abril de 2013 abrió su oficina en Washington Heights. Aquí ve a pacientes mayores, jóvenes profesionales que viven en la zona y muchos hispanos de bajos recursos. Nacida en República Dominicana, pasó su infancia en Puerto Rico. Con 25 años decidió mudarse a Nueva York para completar sus estudios de medicina. Aquí quiere expandir su negocio, ayudar a la comunidad y disfrutar de la ciudad.

Derrocha energía y positividad a raudales, lo que Yomaris Peña quiere dar a sus pacientes —además del diagnóstico oficial—. “La gente necesita mi energía”, apunta en su despacho. La doctora no quiere sólo dar diagnósticos sino ayudar a la gente a ser mejores personas.

Uno de los mensajes que más traslada a sus pacientes es que vivan el hoy: “siempre les digo que el pasado causa depresión y el futuro ansiedad, así que enfócate en el presente para lograr un mejor futuro”. Peña llegó a Nueva York a hacer su especialidad en medicina interna a los 25 años y en el hospital de Newar empezó a ejercer sus prácticas. “Ahí está la población gigantesca que nadie quiere ver”, subraya al referirse a los pacientes afroamericanos, hispanos y población sin recursos que llegan.

En este entorno, vio enfermedades que nunca pensó que existían y se “humanizó mucho”. Fue ahí donde empezó a interesarse no sólo por ayudar sino cómo ayudar a sus pacientes. Una vez terminados sus estudios, empezó a trabajar junto a otro doctor en Washington Heights en 2009. Tras varias desavenencias, a finales de 2012 decidió emprender el camino sola. Su mayor logro, explica ha sido “impactar en mis pacientes a nivel personal, haciéndoles mejor personas e impactando en sus familias”. Y hasta su consulta llegan jóvenes de 18 años y mayores de 98, señala entre risas al describir el perfil de sus pacientes.

La doctora Peña se define como honesta y perseverante, un rasgo que le lleva a no ver imposibles. “Cuándo algo se me hace difícil, ejecuto el plan de la A a la Z y vuelvo a empezar”, apunta.

Con una jornada laboral de 8 a.m. a 8 p.m. algunos días, la joven consigue balancear su vida “manteniéndome planificada”. Y tomándose algunos días de vacaciones cada tres o cuatro meses. Es la forma que encuentra para recargar baterías porque “a veces tantos diagnósticos te terminan drenando”.

Fuera de consulta, la doctor es una apasionada de las artes, de la ópera, de Broadway y cuando tiene oportunidad se da esos placeres. También le gusta ayudar a la comunidad fuera de su trabajo. Así colabora con la Asociación Médica Americana para promover que los médicos se involucren en los problemas de la comunidad y trabaja con misiones de República Dominicana para niños en orfanatos.

“Me veo educando a los profesionales de la salud para que tengan conexión con los pacientes”, señala Peña al pensar en su futuro, donde también se ve con familia e hijos.