Tildan de despilfarro nombramiento de inspector de NYPD

La expectativa del alcalde Bill de Blasio y de grupos comunitarios es que Philip Eure reforme la práctica policial conocida como “Stop and Frisk”

NUEVA YORK – El Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) ya tiene quien lo vigile. Philip Eure, exdirector de la Oficina de Denuncias contra la Policía en Washington, D.C. fue nombrado el viernes como el primer Inspector General en la historia del NYPD.

El nuevo cargo fue parte de los requisitos impuestos por el Acta de Seguridad de la Comunidad, una ley aprobada por el Concejo Municipal, en 2013, para frenar la controversial práctica policial de detención y cacheo (“Stop and Frisk”), considerada discriminatoria.

“La supervisión independiente de la Policía nos ayudará a realzar las operaciones y a fortalecer su relación con la comunidad”, dijo el alcalde Bill de Blasio.

La oficina del Inspector General contará con 50 investigadores, abogados, y con personal que se encargará de las relaciones comunitarias.

El inspector manifestó que todavía es prematuro entrar en detalles con respecto a los cambios venideros, pero que consultará con sus superiores y con todos los departamentos para familiarizarse con las prácticas.

Los concejales Jumaane Williams y Brad Lander, quienes lucharon por la creación de esta posición, se mostraron esperanzados. “Queremos alguien que entienda que los años de relaciones deterioradas entre el NYPD y los que ellos juraron proteger no mejoraron la seguridad. Creemos que Eure tiene todas las cualidades necesarias”, expresaron en un comunicado.

La organización Comunidades Unidas por una Reforma Policial indicó, en un comunicado, que el nombramiento supone un primer paso en el proceso de verdadera rendición de cuentas y supervisión que ha faltado en la ciudad.

“Además de asegurar que terminen los abusos con el ‘Stop and Frisk’, el Inspector General puede revisar la desproporcionada aplicación de la ley por pequeñas ofensas en comunidades de minorías y bajos ingresos, la brutalidad policial en casos de enfermos mentales, y la vigilancia de comunidades musulmanas y grupos políticos”.

Sin embargo, los sindicatos policiales se han mostrado en contra del nombramiento, ya que lo consideran un despilfarro de dinero de los contribuyentes, y redundante de la labor del Departamento de Asuntos Internos.