Aprende el idioma de las finanzas

No te imaginas la cantidad de excusas que se pone la gente para no aprender el sistema financiero

Si no sabes inglés, puedes ir a la escuela de idomas, o a algún curso nocturno, o hasta estudiarlo por correo. Si vives aquí eso no es solo aconsejable, sino esencial. Pero si quieres avanzar en tus finanzas personales y encaminarte hacia el éxito financiero, tienes también que entender y hablar otro lenguaje: el del dinero. Si no manejas ese idioma importantísimo sobre el que millones de personas —y muchos de ellos, latinos como tú— han construido vida independientes, te será muy difícil avanzar y conseguir el porvenir que deseas para ti y tu familia.

No te imaginas la cantidad de excusas que se pone la gente para no aprender el idioma financiero que es la clave del éxito: que no saben inglés, que no tienen tiempo, que no poseen educación formal, que en su familia nadie sabe nada de negocios, que no se sienten seguros… Pero cuando des el primer paso, pensarás: “¿Cómo fue que me demoré tanto?”

Te lo digo por experiencia propia: yo sabía inglés, per-fec-to, durante años, pero mi vida era un verdadero desastre financiero… Fue sólo cuando empecé a aprender el lenguaje de las finanzas (que siempre me habían horrorizado) que mi vida dio un vuelco y comencé a avanzar hacia lo que tengo hoy—la tranquilidad de que mi futuro y el de mi familia está asegurado…

Vengas de donde vengas necesitas esos conocimientos financieros para avanzar en Estados Unidos. Créeme, no hay otra vuelta que darle. Puedes estudiar todo lo que quieras, pero si no sabes cómo manejar tus finanzas, te costará mucho salir del lugar donde estás…

Digamos, por ejemplo, que vas a comprarte un auto. Si no estás entrenado en los secretos del dinero, posiblemente al visitar al concesionario elegiste un auto usado, sin chequear siquiera el millaje ni su historial. Por si fuera poco, aceptaste un financiamiento terrible, ya que te dejaste fascinar por el pago mensual que te ofreció el vendedor—él te aseguró que tu historial de crédito no era bueno y que tenías que pagar altos intereses. Al final, como no sabías, como no tenías la información que te hacía falta, acabaste pagando el doble de lo que costaba el carro.

Desgraciadamente, muchas veces los hispanos somos los protagonistas de este tipo de historia terrible en la que acabamos pagando más de la cuenta y gastando el dinerito que tanto trabajo nos cuesta ganar.

Asómbrate: los hispanos gastan alrededor de unos $800 al año en cambiar cheques, tan sólo porque no se toman el trabajo de abrir una cuenta en el banco o, sencillamente, no saben cómo hacerlo. Y es terrible pensar que esos mismos $800 colocados en una inversión sencilla y segura —como una cuenta IRA— podrían producir miles de dólares al cabo de los años. ¡Ah, pero eso sólo lo logra la persona que ha aprendido a “leer y hablar” en el lenguaje del dinero!