¿Cómo corregir a mi hijo con autismo?

En este Día Mundial de Concienciación del Autismo es oportuno revisar algunas problemáticas cotidianas si existe este trastorno en tu familia.

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Muchos padres o educadores se han planteado en más de una ocasión la pregunta: ¿Cómo debo regañar a mi hijo o alumno con autismo cuándo se porte mal o haga alguna cosa que no quiero que haga? En definitiva, ¿cómo le educo en estas situaciones?

En primer lugar, es importante conocer a la persona para diferenciar cuándo uno de estos comportamientos no deseados se da como consecuencia del autismo o si efectivamente se trata de una conducta que persigue una respuesta de atención por parte del adulto o para conseguir cualquier otro fin.

Cuando se trata de una conducta propia del autismo, como una rabieta ante una situación novedosa o el rechazo de un tipo de alimento a causa de la hipersensibilidad, no debemos regañar o castigar sino comprender que en este tipo de situaciones la persona con autismo no se está comportando de esa manera con mala intención y a propósito, sino que nos está expresando su malestar o su inconformidad con lo que está sucediendo y es su manera de “defenderse” y de darnos a conocer su situación.

Cuando comprendemos esto y conocemos el origen de este tipo de comportamientos, podremos ayudarles desde ahí, de modo que les vamos a poder ofrecer soluciones y alternativas mucho más adecuadas, individualizadas, funcionales y significativas.

Por otro lado, cuando estamos ante una conducta del segundo tipo e identificamos que el origen de la misma es una llamada de atención o una provocación negativa, como por ejemplo escupir en la comida y reírse por ello o negarse a realizar alguna tarea, es importante marcarles un límite claro. Es fundamental que sea comprensible, de modo que puede ser un límite verbal (decir no), visual (con un signo o un pictograma) o a través de una acción como por ejemplo sujetar las manos o frenar la conducta.

Así mismo, es fundamental que este tipo de límites sean coherentes y consistentes, es decir, no podemos regañar a veces sí y a veces no por un mismo comportamiento ya que, de hacerlo así, no estaríamos enseñando nada. Es más, estaríamos agravando esa conducta. Y también es importante no utilizar castigos físicos, pues les estaríamos enseñando a utilizar conductas agresivas, lo cual no es nada favorecedor.

Además de esto y en función del nivel cognitivo de la persona con autismo, es también beneficioso explicar y fundamentar a la persona el porqué no se puede realizar una determinada conducta, de modo que pueda comprender mejor la situación, lo cual favorece más aún el aprendizaje y la generalización del mismo.

Otro tipo de situaciones en las que hay que poner algún tipo de límite de cara a enseñar comportamientos deseables socialmente, son las que tienen que ver con el contacto físico.

Por ejemplo, dar un abrazo que no sea demasiado fuerte, hay que explicarle cómo debe hacerlo utilizando también un refuerzo positivo para consolidar aprendizajes. Pueden ser de preferencia refuerzos sociales como un reconocimiento, una carita contenta, un aplauso, un signo positivo, etc., o refuerzos de actividad (hacer algo que le guste mucho al niño, como cantar una canción).

Finalmente, queremos hacer un breve apunte respecto a las situaciones de peligro con las que también nos podemos encontrar, como cruzar la carretera, salir corriendo, comer algo perjudicial, etc. En estos momentos es básico ser muy contundente y tajantes con los límites, a través de las estrategias ya comentadas.

Y por supuesto, no podemos dejar de anticiparnos a la aparición de este tipo de conductas, de modo que podamos también evitarlas y reducirlas.

Colaboración Fundación Teletón México

“Los sueños se cristalizan con esfuerzo”

Bojorge@teleton.org.mx