Los chilenos quieren volver a la normalidad

Santiago de Chile/EFE — Entre decenas de temblores, uno cada seis minutos según los expertos, los habitantes del norte de Chile trataban ayer de normalizar sus vidas, tras el terremoto de magnitud 8.2 que sacudió tres regiones la noche del pasado martes, con un balance de seis muertos y cuantiosos daños materiales.

Las autoridades señalaron ayer que en la región de Arica y Parinacota se ha repuesto el 70% del servicio eléctrico y el 90% del agua potable, mientras en Tarapacá la reposición del servicio eléctrico alcanza al 72% de los habitantes y la del agua potable al 67%.

En esta región, el municipio de Alto Hospicio, cercano a Iquique y uno de los puntos más afectados por el sismo con unas 2,500 viviendas destruidas, y algunas pequeñas localidades del interior continuaban sin electricidad ayer, mientras el agua potable era distribuida en camiones aljibe.

En la región de Antofagasta, la tercera afectada por el terremoto, los servicios básicos estaban totalmente normalizados, según un informe entregado por la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi).

El Gobierno, en tanto, advirtió ayer que perseguirá legalmente a los especuladores, tras denunciarse que comerciantes de Alto Hospicio e Iquique, principalmente, están cobrando precios abusivos por los productos de primera necesidad, como pan, agua envasada y combustibles, cuya distribución se ha dificultado por la falta de transporte causada por los daños en los caminos.

El portavoz de La Moneda (sede del Ejecutivo), Álvaro Elizalde, recordó que tales conductas están sancionadas por el Código Penal y por la ley sobre sismos y catástrofes, y afirmó que los especuladores “serán detenidos y puestos a disposición de la Justicia”.