El espejismo que son las escuelas charter

En las pasadas semanas, los neoyorquinos han estado escuchando historias y leyendo editoriales detallando cómo el alcalde Bill de Blasio ha lanzado una guerra en contra de las escuelas charter. Los reportes son persuasivos y convincentes.

Sin embargo, hay un problema con las historias contadas por los tabloides: éstas son falsas. La verdad es que la decisión de la alcaldía de aplazar la colocación de nuevas escuelas charter en edificios junto a las escuelas públicas tradicionales fue hecha en respuesta a las preocupaciones de los maestros, padres y estudiantes sobre el actual proceso que ha comprometido la educación y la seguridad de nuestras aulas de clases. Poner un alto temporero a un proceso que compromete la educación de los niños no se trata de política sino de principios.

Por supuesto, nosotros podemos entender el deseo de defender el derecho a una educación de calidad para cada niño. Por años, nosotros y otras comunidades latinas hemos cabildeado a los líderes de la educación en la Alcaldía y en el Capitolio del Estado, para abordar las serias deficiencias en la educación de 1.1 millones de estudiantes en las escuelas públicas de la Cuidad de New York. La escasez de oportunidades de educación temprana, la infraestructura desmoronada, las miserables tasas de graduación y la falta de preparación para ir a la universidad, son sólo algunos de los obstáculos que los estudiantes latinos enfrentan en nuestros salones de clase. Y si resulta que usted es un estudiante que no habla inglés como primer idioma, los obstáculos para una educación de calidad incluyen la falta de maestros calificados y el número insuficiente de programas de educación bilingüe.

Las escuelas charter no van a desaparecer, y para muchas familias en nuestra ciudad son una importante y necesaria alternativa a las escuelas públicas tradicionales. Es por esa razón que la administración del alcalde de Blasio apoyó a 14 de las 17 propuestas para establecer nuevas escuelas charter, que recientemente fueron presentadas para su aprobación.

No obstante, a pesar de la importancia de las escuelas charter, es igualmente importante tener un poco de perspectiva. Las escuelas charter sirven a sólo un 6% de todos los estudiantes en la Ciudad. Y aunque las historias de éxito abundan, hay también muchas historias de escuelas charter que han fracasado en obtener sus metas y objetivos.

Aun así, lo que nos preocupa más sobre el reciente frenesí de los medios de comunicación alrededor de las escuelas charter, es que realza la poca atención que se le ha prestado a la educación del 94% de los estudiantes en la Ciudad, los cuales reciben su instrucción en escuelas públicas tradicionales.

Los tabloides ignoran a estos niños, sus padres y sus maestros, aún cuando todos ellos quieren la misma educación de calidad que reciben sus colegas en las escuelas charter. Si pensamos bien, las mismas voces que están protestando con alta voz en defensa de las escuelas charter, se mantienen muy calladas cuando se trata del resto de los estudiantes de la Cuidad de New York. Hace que uno se pregunte ¿quién es realmente el que lleva las de perder?