¡Que se acabe la confusión!

El presidente Obama nos exigió esperar seis años para que se cumpla su promesa de poner fin a la separación de familias. Nos pidió esperar mientras deportaba a 2 millones de personas. Y ahora nos pide esperar más tiempo mientras que deporta a 1,100 personas más cada día.

Nos ha pedio que esperemos, por lo menos hasta julio, a ver si los republicanos en el Congreso producen algo que los demócratas pueden aceptar.

Por más de un año, muchas organizaciones también nos han pedido que tengamos calma. Nos dicen que la única táctica es visitar a los republicanos en grupos pequeños para apelar a su humanidad. Nos decían que no es correcto presionar al presidente para que utilice su autoridad para detener las deportaciones.

Ya casi todo mundo en nuestra comunidad, incluyendo los integrantes de la agrupación de congresistas latinos, están de acuerdo que debemos demandar que, en forma inmediata, el presidente expanda los aplazamientos que otorgó a los “soñadores”.

Debemos insistir en que el Departamento de Seguridad Interna conceda libertad provisional de emergencia a personas que han sido deportadas y quienes, junto a sus hijos se han convertido en blancos de extorsión por rescate por parte de los elementos criminales al sur de la frontera.

Queda claro que el sendero a la reforma migratoria pasa por los portales de la Casa Blanca. ¡Ya no debe haber más confusión!

Durante todo un año, a nuestras familias las tienen a un lado, esperando mientras que el Congreso debate y a nosotros nos siguen deportando. Somos elementos desechables en la contienda política entre los dos grandes partidos de los Estados Unidos. Nos desaniman, nos hacen dóciles. En lugar de marchar en millones, en las protestas los que atienden no han pasado los cientos.

Frederick Douglass, un destacado líder en la lucha para libertad para los esclavos, dijo: “El poder no concede nada sin una demanda, jamás lo ha hecho, y jamás lo hará”. Debemos empezar a marchar y tener mítines el 1º de mayo como nunca antes.

Exigimos a los empleadores en nuestras comunidades que anuncien que van a cerrar sus negocios el 1º de mayo y que van a animar a sus empleados a que marchen con ellos. Exigimos que los estudiantes marchen en lugar de asistir a la escuela. Estamos pidiendo que los medios informativos latinos nos ayuden a movilizar a nuestra comunidad.

Después del 1º de mayo tenemos que seguir marchando hasta que el presidente cumpla con su promesa. Ya hemos contado nuestras historias por mucho tiempo. Hemos dejado derramar suficientes lágrimas. Bastantes padres y madres han sido deportados, convertidos en blancos de las organizaciones del hampa. Suficientes migrantes han muerto en el viaje desde Honduras y Guatemala en el intento de estar con sus familias en los Estados Unidos. Bastantes niños han sido abandonados.

¡Basta! ¡Que se acabe la confusión! Los aplazamientos que hemos ganado para 1 millón de soñadores que los han permitido salir de las sombras pueden también ganarse para sus millones de madres y padres, y los padres y las madres de los niños ciudadanos. Todo esto el presidente lo puede lograr de un plumazo. A nosotros nos corresponde obligarle que utilice el poder que le hemos dado con nuestros votos.