Razones que obligan a madres a dejar empleos por sus hijos

Dificultad para encontrar trabajo y los bajos salarios son parte del problema
Razones que obligan a madres a dejar empleos por sus hijos
María Rojas (37) decidió dejar de trabajar y dedicarse —desde hace seis años— a ser mamá a tiempo completo.
Foto: EDLP / Mariela Lombard

NUEVA YORK — La mayor parte de los niños de Estados Unidos viven en hogares en los que ambos padres trabajan. No obstante, por razones que tienen que ver con cambios demográficos y, sobre todo, factores económicos, más madres, el 29%, están quedándose en casa sin trabajar a cambio de un salario, según un informe del Pew Research que analiza datos hasta el año 2012.

Es un cambio en una tendencia de décadas en las que la mujer se ha ido incorporando al mercado de trabajo. En 1999, el 23% de las madres no trabajaban fuera del hogar, el punto más bajo en la historia.

Un hogar en el que los padres trabajan es todo un reto en EEUU, un país en el que las jornadas laborales son de muchas horas. Y lo es porque las relaciones laborales siguen estando regidas por leyes pensadas para una sociedad como la de los años cincuenta en la que eran los hombres los que tenían el trabajo fuera de casa y no había ninguna presión por equilibrar la vida familiar y la laboral.

The Family and Medical Leave Act, que garantiza para ciertos trabajadores en algunas empresas un permiso de 12 semanas sin sueldo tras tener un hijo, es de 1993.

Para muchas parejas la presión de la falta de conciliación familiar y laboral es elevada, pero además desde un punto de vista profesional y económico contribuye a crear lo que Joan C. Williams, profesora del Hastings College y directora del centro WorkLife Law, llama “el muro de la maternidad” para la mujer.

Este muro es la asunción que se crea entre los empresarios de que la mujer estará menos comprometida con su trabajo por atender a su familia y tomará más permisos, como de hecho hacen (tres veces más que los padres).

Este es uno de los motivos por el que las mujeres tienen dificultad para encontrar trabajo, ser promocionadas o terminan cobrando menos que los hombres a lo largo de su vida profesional cuando están igualmente capacitadas para un trabajo. Incluso las llamadas millennials, las mujeres que ahora tienen entre 18 y 32 años, y que entran a trabajar con un sueldo inicial cada vez más similar al de sus pares varones creen que tendrán que sortear obstáculos en su vida profesional y que será más duro avanzar en sus carreras si tienen hijos.

En el mismo informe se recogía que, aunque entre los más jóvenes no hay una percepción de discriminación por razón de sexo, el 75% de las millenials, cree que el país necesita hacer más cambios para conseguir la igualdad en el lugar de trabajo.

En este contexto y mientras esto no ocurre, las mamás están empezando a volver a sus hogares cuando desde hace décadas comenzaron a dejarlos no sólo por tener control sobre sus propias vidas sino por motivos financieros.

En algunos casos, y según los datos del Pew, es por que se piensa que los hijos están mejor cuando uno de los padres los cuidan. En este sentido, la comunidad latina es la más inclinada a quedarse en casa por este motivo y el aumento de la población hispana es uno de los factores del cambio de tendencia.

No obstante, el informe apunta que otra de las causas es que, tras la recesión, muchas mujeres están teniendo dificultad para encontrar trabajo y a otras los salarios, estancados o reducidos, no les compensa el coste del cuidado de los hijos.

En Nueva York, tener un menor de cuatro años en un jardín de infancia puede costar como promedio casi $15,000 al año, según datos de este instituto.