El mundo no es una superficie plana

¿Qué sucede con las 1,100 personas que se deportan y separan de sus familias todos los días? ¿Acaso simplemente desaparecen? ¿Y qué pasa con los niños que llevan consigo, siendo muchos de ellos ciudadanos estadounidenses o personas elegibles para el programa DACA?

Les quiero explicar lo que sucede con ellos.

Si son enviados a Guatemala, Honduras o el Salvador, comienzan una caminata larga y ardua de regreso a sus familias. No hay ninguna acción de hombres que puede romper los lazos sagrados de sangre y familia. Suben al tren, “la famosa bestia”. Ahí se dan los secuestros, extorciones y asesinato de organizaciones criminales y funcionarios corruptos. Los Zetas han secuestrado el tren y los inmigrantes por cada estación tienen que pagar $100 dólares. Al no poder pagar, pueden ver como sus bebes son arrojados del tren en pleno movimiento, o les pegan de balazos, machetazos, o cosas peores.

En México se conviertan en blancos de extorción y secuestro pues tan pronto que los delincuentes se enteran que los migrantes tienen familiares en los Estados Unidos, les exigen dinero en efectivo. Si no lo dan, los matan.

Esta es la realidad Presidente; el resultado de lo que usted ha hecho a más de 2 millones de seres humanos. Debe reconocerlo, y vivir con el conocimiento de lo que ha hecho, pero más que nada, dejar de hacerlo.

Queda claro que aquellos padres de familia que usted ha deportado y separado de sus familias, y que no tienen antecedentes delictivos algunos, pueden y deben ser readmitidos a este país bajo libertad condicional mientras que piden asilo.

Ahora usted debe tomar acciones de sentido común. Debe ser el nuevo Abraham Lincoln que usted dijo que iba a ser cuando postuló por primera vez a su candidatura. Si para el día de pascuas los republicanos en el Congreso no actúan, usted debe aprovechar el poder que nosotros los latinos le hemos dado con nuestros votos para tomar el camino moral, redimirse por el sufrimiento enorme que ha causado.

Estamos pidiendo que el presidente Obama entre en el sendero político para llegar donde llegó Martin Luther King hijo, al cumbre de la montaña moral de donde pudo percibir la justicia del reino de Dios. Le recordamos que esa montaña es también una de apoyo político.

Al prometer que iba a darnos una reforma migratoria en sus primeros 100 días, salió electo. Luego cuando incumplió esa promesa, perdió control del Congreso a manos de los republicanos. Cuando otorgó el programa DACA a los soñadores, ganó su elección una segunda vez. Si no nos cumple ahora, los demócratas perderán su mayoría en el senado y el plazo de Obama en la Casa Blanca habrá fracasado.

Nosotros sí podemos obligar a que el presidente actúe. Nosotros debemos erguir aquella montaña moral encima de que él puede tomar una posición a favor de lo correcto y justo. Esto queda en nuestras manos. ¡Marcharemos el 1 de mayo! ¡No más deportaciones!