Hay que condenar el odio

Hay que condenar el odio
limosnero
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El antisemitismo es conocido como el odio más antiguo, como el odio más conveniente, que a lo largo de los siglos le permitió a muchas sociedades canalizar frustraciones y responsabilidades, convirtiendo a los creyentes de una religión en chivos expiatorios de todo mal habido y por haber.

El mortal ataque del supremacista Frazier Glenn Miller a un centro comunitario y casa de retiro judíos en Kansas, es una expresión contemporánea de ese odio ancestral. El caso de un fanático armado supremacista admirador de Hitler por fortuna no es algo muy común en Estados Unidos ; por desgracia todavía hay demasiados de ese tipo en nuestro país .

La ignorancia y el miedo son dos elementos que conducen al temor que hace atacar y destruir todo lo que es distinto a uno mismo. Ya sea la diferencia en el color de piel, el origen étnico, el idioma o la religión han hecho que el extranjero sea visto con recelo y el que los nativos que por generaciones integran una sociedad, sigan siendo percibidos como si ellos no pertenecieran a ella.

Es irónico que Miller que salió literalmente a cazar judíos haya terminado matando cristianos. Parecería que para su mente enferma y segregacionista era incomprensible la integración religiosa de hoy. El odio tiene una lógica errada que conduce a los más inesperado y también trágico.

El antisemitismo es un odio diseminado sin fronteras, que no tiene más justificación que el racismo y la discriminación de todo tipo. Esta impulsado por la misma ignorancia y miedo que mueven a los antiinmigrantes, que no matan con armas, pero crean divisiones odiosas cuya meta es exasperar los temores sociales contra contra los inmigrantes, que mas de uno fue golpeado vilmente por tener la piel más oscura y hablar con acento.

El incidente de Kansas es una ataque a la sociedad, es un agresión hacia una comunidad que va mucha más allá de la religión judía sino a la diferencia, esa que nos enriquece a todos. Por eso hay ser solidarios y condenar este acto de odio para no ocurra en un templo, en una mezquita, en una iglesia, ni en centro de inmigrantes.