Esta vez jugar bien le gana a jugar bonito

Gana Real Madrid la Copa del Rey, no por mejor, algo que apenas insinuó, sino por la seguridad de su propuesta sobre el campo de Mestalla donde dejó claro desde temprano que tenían una manera clara de ir a conseguir lo que querían.

Sin Cristiano, su buque insignia, Carlo Ancelotti planteó el partido para pelearlo más que para jugarlo y consciente de que no podría superar al Barcelona en la posesión de la pelota, apeló al músculo de sus hombres frente al arte ya muy gastado de los catalanes y ganó la partida.

Venía mejor el Real Madrid. sin embargo bastaba recordar lo que había ocurrido tres semanas atrás en el Bernabéu cuando, Barcelona resucitó y pasó por arriba a los merengues con un “hat trick” de Messi.

Era una opción de triunfo amarrada al respeto a su historia y porque –cómo no decirlo— tiene a Messi. El tema es que si Real Madrid no tuvo a CR7 por lesión, Barcelona no tuvo a Messi por apatía y desgano.

Le funcionó perfecto a Ancelotti la inclusión de Isco en lugar de Cristiano, porque el estratega le dio un territorio partiendo desde muy atrás y le dio metros sobre izquierda a Di María.

Gana Madrid por ser más resolutivo y por su pegada en los momentos clave. Pegó de entrada para condicionar al rival y en el cierre “mató” el partido con una cabalgata monumental de Gareth Bale.

Gana el presente de una propuesta práctica en la que está claro que distinguen la diferencia entre jugar bien y jugar bonito.