La Pasión de Iztapalapa, tradición mexicana

Desde hace 170 años, millones de personas han rememorado en el Cerro de la Estrella de Iztapalapa, la pasión de Cristo
La Pasión de Iztapalapa, tradición mexicana
Penúltima representación de La Pasión de Iztapalapa previa al estelar de Viernes Santo.
Foto: Gardenia Mendoza / impreMedia

MÉXICO, D.F.- Vestidos de mezclilla, la veintena de muchachos que pintan una a una las tablas del escenario en el que hoy serán los actores protagónicos en la representación de los últimos días de la vida de Jesucristo, distan mucho de ser esos malandrines con mala fama en la delegación Iztapalapa, una de los más conflictivas de la capital mexicana.

No consumen drogas ni alcohol. Son esbeltos y deportistas. Profesionales o estudiantes. Buenos hijos, hermanos, vecinos y ciudadanos. Célibes y sin pareja sentimental.

Y de todo ello da fe un comité de Honor y Justicia que vigila con celo estos requisitos tan implacables como la fe católica en la demarcación que desde hace 171 años busca a los hombres y mujeres “más parecidos a Dios” para interpretar el drama.

Los iztapalapenses censuran por las calles al comité -integrado por 55 jueces de los ocho barrios que conforman la demarcación- si escoge a un personaje cuya vida real es, a su juicio, inmoral o impúdica. “¿A poco así era Jesús?”, cuchichean.

“Aquí las cosas se hacen con mucha fe, no es un juego”, explica Eduardo Guzmán, ingeniero en alimentos de 31 años que hace de Jesús este año, un papel para el cual ensaya en las últimas horas por las calles, en equipo contra viento y aguaceros que sorprenden en primavera e impiden ver más allá de medio metro.

Obtener el libreto del hijo de la Santísima Trinidad entre cientos de candidatos no fue asunto sencillo. Las condiciones básicas incluyen ser oriundo, medir más de 1.75 metros y fortaleza física para correr alrededor del Cerro de la Estrella (donde se realiza la crucifixión el Viernes Santo), hacer abdominales, lagartijas y sentadillas frente a los jueces.

Pero la prueba de fuego es demostrar que es un hombre “bueno”. ¿Qué decir frente a una sociedad conservadora inmersa en una ciudad que permite legalmente los matrimonios gay y el aborto? Guzmán no sabía qué responder cuando un juez le preguntó su opinión.

“Finalmente fui honesto y dije lo que creía: ‘que yo era respetuoso y eso es asunto de cada quién”, cuenta convencido de que con esta respuesta quitó el protagónico a sus tres últimos rivales.

Los miembros del elenco dicen que hay que tener una indomable “fuerza espiritual” para soportar prejuicios o karmas que rondan a los papeles. “El estado de ánimo del personaje puede apoderarse de ti”, afirma Carlos Felipe, un pasante de psicología social que este año interpreta al apóstol Pedro.

“Yo me he preparado mucho para aguantar el karma del hombre que negó tres veces a hijo de Dios. No es fácil: hace unos años, el hombre que interpretó a Barrabás (el delincuente indultado con preferencia a Cristo) se encajó un clavo, le dio gangrena y tuvieron que amputarle un pie”.

Desde entonces todos los villanos en la representación de Iztapalapa son rociados con agua bendita constantemente. Barrabás, Judas, Pedro, Poncio Pilatos y los judíos luchan por partida doble, contra las supersticiones y el odio de los espectadores fanáticos que se grita improperios y lanzan objetos.

Roberto Guillén, presidente de la Comisión de Organización fue blanco de un naranjazo cuando hizo el papel de Judas. “Pero lo más fuerte es cuando un niño te mienta la madre“, comenta. “No nos molesta, tratamos de neutralizar los odios repartiendo monedas de chocolate que parecen de oro, y asumimos los costos: esa es la euforia que despierta la Pasión de Iztapalapa”.

  • 1833: habitantes de Iztapalapa ofrecen al “Señor de la Cuevita” montar cada año una representación de la Pasión de Cristo a cambio de frenar una epidemia de cólera mortis.
  • 1857: El presidente Benito Juárez declara la representación de la Pasión de Cristo en Iztapalapa un evento civil para evitar su cancelación ante las leyes de Reforma que censuraron las fiestas religiosas.
  • Desde 1926 por la Guerra Cristera el evento comenzó a realizarse solo dentro del atrio de la Iglesia.
  • 1970: vuelve a las calles de Iztapalapa hasta la fecha.
  • Se esperan alrededor de tres millones de visitantes.
  • 136 actores con parlamento, 275 secundarios y 500 extras.
  • Entre 2500 y 7,000 nazarenos, los penitentes que llevan órganos en los hombros.
  • 180 horas de ensayo.
  • 34 horas de escenificación.
  • Ocho kilómetros de recorridos.
  • Dos kilómetros de viacrucis.
  • 21,000 policías y 32 cámaras cámaras de vigilancia en 81 colonias.