Venezolanos lanzan a las calles “cadáveres” de plástico

Es una de las formas que se están usando para rechazar el aumento de la violencia y represión del país
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Venezolanos lanzan a las calles “cadáveres” de plástico
Las bolsas que simulan cadáveres están en varias ciudades en Venezuela.
Foto: Twitter

Caracas – Desde hace unas semanas, si caminas por las calles de numerosas ciudades Venezuela a veces podrías sentir que caminas entre los muertos. En las aceras, observas con asombro bolsas que simulan cadáveres. Están amarradas a un poste, sobre ellas ves cruces e identificativos con distintos mensajes.

Un macabro hallazgo a la vista de todos. “Cadáveres” tirados en plena avenida, en la parada del transporte público, o en la esquina cerca de casa o incluso, frente a organismos públicos. Este fenómeno comenzó más o menos hace un mes simultáneamente con las masivas protestas. ¿Es otra forma de “protesta” u otra forma de “terrorismo”?

La “censura de medios de comunicación”, ha estimulado nuevas manifestaciones para “comunicar lo que no se le da cobertura”. Desde pancartas, pintadas, murales, hasta llegar a los “cadáveres en las calles”. Nuevas y hasta macabras formas de expresión.

Unas “momias” representan a los venezolanos caídos por la violencia política; otras, a las víctimas de la violencia cotidiana que se vive en Venezuela, uno de los países más peligrosos del mundo. Al respecto, Ricardo Portillo, un vendedor informal, opina que estas formas de expresión son demasiado terroríficas: “En verdad, parecen bolsas de morgue, y eso es horrible, he visto pasar por aquí a niños que se quedan mirando fijamente las bolsas y me pregunto, ¿quién les quita esa imagen de la cabeza?, es una falta de respeto”.

Por su parte, Luisana Fernández, claramente identificada con las protestas (por el mensaje que exhibe su franela, “el que se cansa pierde”), sostiene que sólo es otra manera más de alzar la voz: “Esto representa una realidad que muchos tratan de ocultar” y pregunta, “¿sabes cuántos muertos entraron a la morgue este fin de semana?” La joven añade que, “aunque sea drástico, no son muertos de verdad, cosa que sí puede pasarte cualquier día de estos, esos, los muertos reales, aunque los recojan rapidito son vidas perdidas, son muertos de este gobierno”.

Bernardo Tineo, un oficinista, piensa que “no es ni calvo, ni con dos pelucas”, a su juicio: “Los venezolanos nos hemos acostumbrado a cifras en vez de visibilizar las pérdidas humanas por la violencia. Es ilógico querer atacar la violencia dejando simulaciones de cadáveres en la calle, eso al contrario de lo que se busca, mantiene ese clima violento del cual se supone que queremos salir”.

No obstante, ya se va haciendo cotidiano ver simulaciones de cadáveres en Venezuela, aunque esta práctica no es una exclusividad del país. En el pasado reciente se han registrado hechos parecidos en varias partes del mundo. Otras tantas escenas similares se han registrado en varios países del mundo, principalmente en los que la violencia deja cientos de muertes al año.

En 2009, en la Playa de Copacabana, en Río de Janeiro, la ONG Río da Paz organizó una actividad de protesta contra la violencia que consistía en “cadáveres anónimos” abandonados en carritos de supermercado.

En 2011, activistas del sur de México, llevaron hasta la ciudad de Oaxaca los cuerpos de tres indígenas triquis que fueron asesinados. En ese entonces, miembros del Movimiento de Unificación y Lucha Triqui Independiente aseguraron que era la única forma de llamar la atención de las autoridades.

En febrero de 2013, tras un atentado que dejó 87 personas asesinadas en el barrio Hazara Town, chiíes manifestaron su protesta exhibiendo cadáveres en la ciudad de Quetta, Pakistán.

“Es evidente que asuntos como estos pueden llegar a crear sintomatologías psicológicas en las personas, especialmente en los más pequeñitos que están en proceso de crecimiento y los adolescentes que están sellando su personalidad pero, hay otros asuntos que también suceden a diario que, por supuesto, el daño que originan puede ser peor”, asegura la psicóloga Ana López, especialista en terapia familiar.

La terapeuta indica que “el daño o no también depende la estabilidad emocional de los chicos: bajo una situación de estrés constante, encontrar escenarios como estos, donde hay lo que parecen cadáveres en la calles, puede acumular más estrés en los niños y hasta cambiar radicalmente su personalidad”.

Y agrega: “No es lo mismo ver que oír, ni tampoco, vivir la experiencia… Si un niño presencia un asesinato, otro lo ve en una película y otro escucha acerca de un asesinato, lo más probable es que el que lo vivió en carne propia sea el más afectado de los tres”.

Por último, López sugiere que lo mejor que pueden hacer los padres es incentivar la comunicación con sus hijos, “hay que oír a los muchachos, ellos sienten, perciben y también llegan a conclusiones como cualquier ser humano. Hablar de temas que generan estrés ayuda justamente a disminuir estos niveles de ansiedad, al igual que alejarlos periódicamente de situación tensas, todo lo que se pueda hacer es importante”, sostiene.