Boy George confirma próxima reunión de Culture Club

El controversial cantante se muestra renovado y con nuevo espíritu ante su gira en el país, un CD en solitario y su reencuentro con Culture Club. Actúa el martes en NY y la semana que viene en LA.
Boy George confirma próxima reunión de Culture Club
Con 52 años, ahora se prepara para afrontar una gira por los Estados Unidos.
Foto: High Rise

Como el extravagante líder de Culture Club que jugaba con su identidad sexual, Boy George se convirtió en un icono de la cultura pop de los 80, gracias a éxitos como Karma Chameleon, Miss Me Blind y Church of the Poison Mind, entre otros. Tras la disolución del grupo, George publicó varios discos en solitario, grabó la inolvidable banda sonora del filme The Crying Game y giró, por todo el mundo, como exitoso DJ.

A pesar de que, en los últimos años, haya sido noticia por sus encontronazos con la ley y no por su faceta artística, el renacido George acaba de grabar un CD titulado This Is What I Do (Esto es lo que yo hago). Con 52 años, ahora se prepara para afrontar la gira estadounidense, acompañado de una banda de nueve músicos, que aterrizará, por dos noches, en Los Ángeles. Bajo este pretexto, La Opinión ha hablado con el siempre ingenioso Boy George sobre el disco, su nueva actitud, su nuevo cuerpo y sobre cuándo se podrá ver a Culture Club, de nuevo, unidos.

Han pasado 18 años desde tu último álbum en solitario. ¿Qué te ha motivado a grabar ‘This Is What I Do’?

Quería volver a empezar, en serio. Esto es como un reinicio, estamos girando por el Reino Unido y los locales en los que actuamos son los mismos en los actuábamos en los comienzos. Es como un ‘déjà vu’ muy extraño. Pero, ahora, como artista, soy tan distinto que es una experiencia diferente. Creo que mucha gente no sabe ni quién soy, ni qué soy, ni qué es lo que hago. Los verdaderos fans han estado al tanto pero, el público general, literalmente, no tiene ni idea de lo que hago. Pero bueno, si los shows en el Reino Unido sirven de indicadores de lo qué ocurrirá en los Estados Unidos, ¡seguro que nos lo vamos a pasar genial!”

Se ve que estás realmente en forma y más sano que nunca. ¿Cuál ha sido tu motivación para tal cambio?

“Poco a poco, me estaba convirtiendo en la versión descafeinada de mí mismo. Así que desperté, una vez más, y dije: “Mmmmm… bien… [risas]”. Es como cuando te vuelves a dejar el pelo largo; hay una etapa en la que empieza a cubrirte las orejas y no queda nada bien. Necesitas tiempo, ¿sabes? Pero el trasfondo siempre es “muévete más y come menos”. Ahora, desde que he dejado de beber café, mi voz es mucho más potente. El café te deshidrata y contrae tus cuerdas vocales. Así que, el haberlo dejado, realmente ha ampliado mi escala (tonal)”.

De todas las canciones del disco, entre las que se encuentra una versión de un tema de Yoko Ono, ¿cuál dirías que es la que mejor describe tu estado mental actual? Y, ¿por qué?

“Creo que todas ellas lo hacen. Es un disco muy optimista. Es como mirar hacia atrás y, también, mirar hacia adelante. Cuando escribes, hay veces en las que tienes claro lo que vas a hacer, es muy directo, pero, con este disco, fue un poco como “¿sobre qué se escribe cuando no tienes nada en concreto sobre lo que escribir?”. Ha sido un reto para mí, pero hay mucho corazón en estas canciones”.

Has vivido varios años siendo un exitoso DJ. ¿Lo que pinchas es distinto a lo que incluyes en tu propio álbum?

“Sí, lo es. Aunque no sé si es tan distinto. Yo no pincho “hits”, soy un DJ EDM [electrónica bailable], del estilo house, tech house, deep house… Pongo lo que me gusta. Creo que, para un DJ, es muy importante aderezar su propio veneno a la noche. Tal y como yo lo veo, creo que como DJ invitado no debo hacer lo mismo que hace el DJ residente. Eso no es interesante. Siempre soy “el nuevo”, así que debo hacer algo interesante, si no no sería más que un ‘jukebox’. De la misma manera, cuando grabo, grabo lo que me gusta. Yo puedo apreciar similitudes, pero no creo que muchos oyentes puedan. La gente que va a mis directos es muy diferente de la que va a verme pinchar”.

Tus composiciones más conmovedoras siempre han estado influenciadas por tu espiritualidad, como “My God”, de tu reciente álbum. ¿Te sientes parte de algún grupo religioso en concreto?

Practico el budismo japonés desde hace un par de años. Ha tenido un gran efecto en mi vida. Cuando se trata de temas espirituales soy muy abierto de mente, no creo que puedas desmentir nada a la vez que pruebas como ciertas otras cosas. Es como alguien que cree en teorías conspiratorias, es que nunca lo sabrás. Yo diría que soy un optimista espiritual. En mi opinión, las ideas espirituales deben encarnar todo lo bueno de la humanidad. Cualquier espiritualidad, sin importar cual sea, debería hacer del mundo un lugar mejor. My God trata de eso, del optimismo espiritual y de celebrar la fe, en lugar de atacarla”.

Uniste a Culture Club, por un breve período de tiempo, en 1999, para el disco, y posterior gira, ‘Don’t Mind If I Do’. Se dice que ahora os estáis volviendo a unir. ¿Cómo van las cosas?

“Es cierto, estamos escribiendo cosas y empezaremos a grabar en mayo. Creo que es un gran álbum que refleja quienes somos en este momento. Ya lo dije hace años, pero tengo la sensación de que hay cosas a medio terminar con este grupo, en lo que a música se trata. No hicimos todo lo que debimos haber hecho por culpa de todos los dramas personales y nuestras caóticas vidas. Esa es la parte mala de ser famoso, que se convierte en un trabajo. Por eso, esta es una oportunidad de volver atrás para hacer un disco sin interferencias personales. Haber escrito con ellos me ha dado la oportunidad de apreciarlos de una manera que no lo hacía en mucho tiempo. Culture Club es la suma de todas las partes, y creo que ahora nos llevamos bien. Es divertido estar con ellos, ¿quién hubiese dicho que jamás lo fuese a decir? [risas] Hemos madurado y somos capaces de no estar de acuerdo sin echarlo todo por la borda. Cuando escribes música con gente con la que en verdad compartes una historia y hay una conexión es algo mágico”.

De entre todas las canciones que has escrito en tu carrera, ¿hay alguna para la que no tengas las fuerzas suficientes para cantarla en directo?

[Risas] “Bueno, ¡hay varias! No es que no tenga la fuerza necesaria para cantarlas, sino que cuando preparas una lista de temas para un concierto debes pensar en el disfrute máximo del público. A veces, intentas cosas y no funcionan. No puedes jugar con el público, si les preguntas lo que quieren es muy aleatorio, la gente te pide ‘B-sides’ muy raros. Tengo una gran banda e intentamos nuevas cosas. Ahora estoy tocando canciones propias y canciones de Culture Club, porque son parte de mi rico legado. Lo que quiero decir es que no puedes dar un concierto y no tocar Karma Chameleon, ¡te lincharían! Me encanta esa canción y la voy a interpretar de una forma distinta a como la interpreto con Culture Club, con un aire reggae más lento. Es una de esas canciones que pone a la gente feliz y si la tocas en el momento preciso del concierto ya tienes al público en el bolsillo”.

Tienes una imagen de David Bowie tatuada en el brazo. ¿Es Ziggy Stardust tu animal espiritual?

¡También lo tengo tatuado en el corazón!

Si pudiese viajar en el tiempo, ¿qué consejo le darías al Boy George de 1984?

“¡Dios mío! Bueno, de alguna manera creo que sería inútil, porque cuando eres joven no escuchas. Deseo que me hubiesen dicho que mi mayor reto sería escuchar a la gente. Uno de los peligros de la fama es que te termina gustando tu propia voz. A medida que me he ido haciendo mayor eso es algo que he cambiado“.

Boy George actuará en Nueva York el martes 22 en el Irving Plaza, y en Los Ángeles en el Belasco Theater el 29 de abril y en el Mayan Theater el 30 de abril. Más información: http://www.BoyGeorge.com