El señor de los sombreros de NYC carga al Divino Niño

Reynaldo Llanos hace de la tradición religiosa obras de arte
El señor de los sombreros de NYC carga al Divino Niño
Reynaldo Llanos utiliza figuras del Divino Niño y la Virgen de Guadalupe para sus sombreros.
Foto: EDLP / Mariela Lombard

NUEVA YORK — Acontecía el verano de 1993 cuando un muchacho distraído despertó la creatividad del puertorriqueño Reynaldo Llanos (80), creador de singulares sombreros que porta con orgullo desde Semana Santa hasta los últimos días de calor del año.

“Caminaba por Coney Island, en eso a un chico se le cayó su gorrito. Cuando me agaché para recogerlo, él me miró y extendió sus brazos dando las gracias”, recordó. “La idea de los sombreros del Divino Niño vio luz en ese momento”.

El ferviente devoto del Niño Jesús contó que el breve encuentro con el pequeño en la playa fue una revelación.

“Sin cocos no hay palma, sin niños no hay futuro”, enfatizó. “Las mujeres son benditas porque en su vientre crece vida”.

Llanos, un residente de El Bronx desde 1954, destacó que su respeto por las féminas le valió 59 años de matrimonio con la madre de sus hijos, Primitiva Ayala, quien murió el año pasado.

“Soy afortunado porque conozco a mi bisnieto, por eso dedico mis sombreros al Niño Dios. Los muchachos son la salvación del mundo”, apuntó.

El creador, oriundo de Santurce, Puerto Rico, recorre las tiendas de 99 centavos en busca de esculturas del Divino Niño y la Virgen de Guadalupe, figuras que en sus sombreros representan el vínculo entre madre e hijo. Con hilo de pescar y una aguja capotera (gruesa) sujeta firmemente los ornamentos, pedrería y juguetes hasta montar un nicho portable que puede pesar entre 2 y 3 libras.

“Me tardo unos tres días en hacer un sombrero. Son únicos, no hay donde se consiga algo parecido”, comentó con orgullo. “Son muy extraños”.

Reynaldo, conocido en su vecindario como “El Padrino”, recorre las calles en días de Pascua con su sombrero del Divino Niño, gruesos collares con santos y un bastón -de unas 10 libras- repleto de campanas y elefantes dorados de cobre. El artesano adaptó a la muleta una llanta que aligera la carga.