En desacuerdo con su mentor sobre las deportaciones

La política de deportación excesivamente estricta del presidente Obama divide a los demócratas latinos. Esa división llega a San Antonio, donde una estrella ascendente del partido disiente con una figura más antigua, que ha sido considerada como su mentor.

En 2012, Obama dio a conocer la ley de Acción Diferida para los que Llegaron de Niños (DACA). Recientemente, sin embargo, el presidente dijo que no iba a expandir el programa DACA para los adultos, entre ellos, los padres de los niños nacidos en Estados Unidos que corren peligro de quedar separados de sus hijos.

“Si comenzamos a ampliar eso, entonces esencialmente estaría ignorando la ley en forma que pienso sería muy difícil de defender legalmente,” expresó Obama al locutor de Telemundo, José Díaz-Balart. “Por tanto, no es una opción.”

Es asombroso. Obama ignora la ley cuando es políticamente conveniente y después la vuelve a descubrir. En inmigración, Obama será lo que le pidan —duro, compasivo, o una pizca de ambas cosas.

Ahora el drama. El exsecretario de Vivienda, Henry Cisneros, es uno de los personajes más respetados en la comunidad hispana. Aún así, no hay mucho que respetar en su posición concerniente a las deportaciones.

Como parte del grupo de trabajo del Bipartisan Policy Center, que dice apoyar la reforma migratoria mientras, al mismo tiempo, respalda el status quo, Cisneros dijo a los reporteros que él y sus colegas, no concuerdan con los que exigen que Obama detenga las deportaciones.

“Creemos que no es hacer lo correcto,” dijo.

No me cabe la menor duda de que si el presidente que deportó dos millones de personas, la mayoría de ellas latinas, fuera republicano, Cisneros haría un escándalo en lugar de respetar esa política.

Le inquieta que poner freno “pueda crear un entorno político en el que sea imposible, en un tiempo razonable, obtener la reforma migratoria integral, porque las aguas estarán muy emponzoñadas políticamente.”

¿En serio? ¿A Cisneros realmente le preocupa descarrilar la reforma migratoria? Ya está totalmente hundida. No ha prestado atención al debate.

El alcalde de San Antonio, Julián Castro —quien es mencionado como posible candidato para la vicepresidencia en 2016— no está siguiendo la línea del gobierno. Ha estado en la Casa Blanca para hablar con Obama sobre la inmigración, así es que sabe cómo son las cosas. En un momento, Castro observa que Obama afirma carecer de poder para detener las deportaciones. Y al siguiente, ve cómo Obama detiene cientos de miles de deportaciones mediante DACA, con una autoridad legal que el presidente dijo no poseer. Castro sigue apoyando a Obama, pero ver de cerca esas contradicciones lo hacen cínico a cualquiera.

Ahora Castro sugiere que Obama modifique su política de deportaciones.

“Mi esperanza es que el gobierno actúe de otra manera,” expresó durante un reciente evento en la Biblioteca Conmemorativa de Lyndon B. Johnson, en Austin, que celebraba el 50° aniversario de la Ley de Derechos Civiles.

Así pues, Castro ha roto filas con su mentor, y se ha colocado en el lado correcto de la Historia. Mientras tanto, Cisneros sigue siendo el consumado miembro del equipo. La cuestión para los latinos es: ¿En qué equipo está jugando?

The Washington Post Writers Group