Luis Collazo se levanta como el Ave Fénix

Boxeador boricua noquea a la adversidad y quiere ser un ejemplo de inspiración
Luis Collazo se levanta como el Ave Fénix
Luis Collazo (izq) golpeando la pera ante la mirada de Willie Vargas (d), uno de sus entrenadores.
Foto: EDLPFotos Humberto Arellano

Nueva York — Luis Collazo saboreó la gloria, luego cayó al infierno. Y ahora, gracias a su fe, ha vuelto a renacer espiritualmente y en el cuadrilátero.

Luis está en el gimnasio desde los 10 años. Y no porque sentía el deseo de ser boxeador, sino porque un buen día su padre lo llevó al Starrett City Boxing Club, en Brooklyn, para que fuera un muchacho disciplinado, contó durante una entrevista, al final de una sesión de entrenamiento con miras al combate contra el británico Amir Khan el 3 de mayo en Las Vegas.

Las prácticas en el gimnasio fructificaron. Collazo ganó dos campeonatos de los ‘Guantes de Oro’ en las 147 libras: el primer título en 1998, como novato, contra Vladimir Jiménez; y el otro en 2000 ante Yuri Foreman, eventual campeón mundial del peso mediano.

“En tiempo de los Guantes de Oro, yo no creía que iba a ser profesional”, dijo el nativo de Brooklyn. Pero en 2000 saltó al boxeo rentado hasta conquistar el campeonato welter de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), por decisión dividida sobre José Antonio ‘El Gallo’ Rivera, de Filadelfia, en abril de 2005, en Worcester, Massachusetts.

Tras una defensa exitosa ante el mexicano Miguel Angel González en agosto de 2005, perdió el cetro en mayo de 2006 ante el inglés Ricky Hatton, en Boston, en la primera decisión controversial porque muchos vieron ganar a Collazo.

En enero de 2005, en Biloxi, Mississippi, Collazo tuvo otra oportunidad de coronarse campeón mundial, pero una vez más los jueces declararon ganador al estadounidense Andre Berto, en su segunda defensa del fajín welter del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).

Ese resultado afectó mucho a Collazo. “En ese tiempo yo empecé a beber mucho, buscaba paz en los sitios que no eran (los adecuados) y nunca lo encontré”, dijo el nativo de Brooklyn. “Yo estaba en un sitio bien obscuro. No quería estar con nadie de mi familia, ni amigos; no quería venir al gimnasio; solamente bebiendo, me quería quedar en el cuarto solo, sin mis nenas, sin mi esposa, llorando mucho, bebiendo”.

Como no hay mal que dure 100 años, la luz apareció al final del túnel..

“Un día yo le pedí a Dios ‘por favor, ayúdame. Si Tú me sacas de ésto, yo voy a dedicarte mi vida’”, recordó que oró. “El próximo día el Espíritu Santo me habló, me llenó de una alegría que hasta este día nadie me la puede dar, solamente El”.

Tras un parón de casi dos años (junio de 2009 y abril de 2011), Collazo acumula cinco triunfos y una derrota. En septiembre pasado, conquistó el cinturón Internacional de la AMB en el peso welter, que defendió exitosamente en enero noqueando a Víctor Ortiz en el segundo round en el Barclays Center. Este 3 de mayo arriesgará ese título ante Khan en la cartelera que protagonizarán el invicto estadounidense Floyd Mayweather Jr. y el argentino Marcos ‘Chino’ Maidana.

“Este 20 de abril, es un año que Dios me salvó la vida porque yo iba en un camino que no era bueno para nadie”, manifestó ‘El Campeón de la Gente’.

Luis ha vuelto a la iglesia ‘Christ Tabernacle’, en Glendale (Queens), donde fue una vez llevado por su esposa; esta ocasión, él la llevó de vuelta. “Ahora los dos estamos salvados con Dios y bien alegres”, destacó.

Para superar su depresión, no necesitó de un psiquiatra. “Dios es la persona más poderosa en el mundo. Está allí todo el tiempo y no lo buscamos”.

El martes 22 de abril, Luis cumplió 33 años, pero ya es abuelo de una bella niña de dos años y para junio se espera la llegada del nieto varón.

El asunto es que Luis ni siquiera sabía que era padre de una hija que había engendrado cuando él tenía 12 años. Pero hace dos años conoció a su hija, ahora de 19, cuando la nietecita tenía alrededor de cuatro meses.

¿Cuál fue tu reacción al enterarte de la existencia de tu hija mayor?

“Me sentí mal, porque no pude estar allí cuando ella era chica”, se lamentó. “Ahora, yo quiero estar con ella todo el tiempo, porque ya fallé mucho en su juventud; ella tiene 19 años y quiero disfrutar lo más que pueda”.

Luis confiesa que es un abuelo bastante consentidor. “Le doy lo que quiere, pero también tiene dos años”, se justifica. “Que disfruten, porque cuando ya se ponen más grandes hay que ponerles un ‘chin’ de disciplina”.

“La familia, y aquí el gimnasio es todo para mí”, manifestó. “En verdad, si no fuera por Dios seríamos una familia bien perdida”.

Aunque sus padres están divorciados, Luis indicó que se lleva bien con los dos. Dijo que su relación con su papá, Fernando, ha crecido porque él dejó de embriagarse. “Ahora estamos bien, alegres, disfrutando de la vida”, señaló. “Y ahora él está más alegre porque sabe que que yo estoy en el camino de Dios”.

Su mamá, Victoria, vive en Puerto Rico, pero indicó que siempre la llama o va a visitarla. “Como dicen, papá puede ser cualquiera, pero mamá una”, destacó. “Esa es mi vida”.

Su rostro pierde la alegría cuando habla de sus dos hermanos menores, por parte de madre, que están en prisión, en la ‘Isla del Encanto’.

“Yo siempre hablo con ellos, les mando dinero”, señaló el boxeador con el rostro serio. “Uno de ellos no va a salir y es el más joven”, se lamentó. “El otro mayor tiene 21 años y tiene que hacer (cumplir) cuatro años más”.

“Es una cosa que duele mucho… Me duele mucho, porque esa es mi familia, mi sangre”, señaló.

El mismo recordó que estuvo involucrado en el mundo de las drogas, vendiendo y fumando marihuana, cuando tenía nueve años; pero considera que eso le sirve para guiar a muchachos más jóvenes que están pasando por situaciones similares, porque ellos saben que el mensaje viene de alguien que vivió eso.

Siendo cristiano, ¿cómo te conviertes en agresor en el ring?

“Este es mi trabajo”, responde. Y es también la profesión del oponente, pero cuando termina el combate vuelven a ser dos amigos. “Dentro del ring es algo diferente, es mi oficina, y ya cuando salimos somos hermanos otra vez”.

Por ahora, el único enfoque de Collazo (35-5, 18 KOs) es Khan (28-3, 19 KOs), quien buscaba pelear con Mayweather Jr., pero éste prefirió al ‘Chino’ Maidana, monarca welter de la AMB.

“Cuando suenen las campanas el 3 de mayo, él va a verme a mí, no a Mayweather. Que se prepare bien, porque yo vengo bien listo”, advirtió Collazo.

“Van a ver muchos fuegos artificiales, una pelea bien explosiva, inteligente, y un peleador bien alegre”, prometió el nativo de Brooklyn. “Cuando gane ésta, entonces me preocupo por la próxima. Por ahora, es Amir Khan con quien yo estoy peleando”.

La frustración de haber sido perjudicado en el pasado quedaron en el libro del olvido. Por ello dijo que no siente la presión de ganar por nocaut, aunque si éste llega, siempre es bienvenido.

Como parte del proceso de entrenamiento para enfrentar a Khan, Collazo pasó dos semanas en un un campamento militar de Carolina del Sur.

No se sorprendan si cuando suba al cuadrilátero ven el No. 67 en la espalda de la bata de Collazo. El campeón explica: “En la Biblia hay 66 libros, y yo quiero ser el libro 67”. Se refiere a que quiere llevar el mensaje de que Dios ama tanto al mundo que envió a Jesús, su único Hijo, para salvar a la humanidad. “Nadie en la vida va a hacer eso por un ser humano y los otros”.

No más tatuajes, porque eso es parte de su transformación espiritual. “No me los voy a quitar porque ya están allí, pero ya no voy a hacerme más tatuajes, yo sé que Dios me limpió por dentro, y eso es todo para mí”, afirmó.

Esta es, en breves rasgos, la historia de Luis Collazo, que quiere compartirla no para dar lastima, sino porque quiere ser una fuente de inspiración.

Su mensaje final: “En la vida se puede ser lo que quiera. Tengan fe en Dios, porque es el único que puede ayudar”.