La canonización de los papas

La canonización conjunta de los papas Juan XXIII y Juan Pablo II es un acontecimiento extraordinario en la Iglesia católica. Es una acción del papa Francisco para unir a distintas, y a veces rivales, corrientes de la Iglesia elevando a la santidad a los dos religiosos.

Juan XXIII, conocido también como el “Papa Bueno”, revolucionó la institución en sus cinco años de papado (1958-63) acercando la Iglesia a los feligreses. El Concilio Vaticano II iniciado por Juan XXIII estableció un nuevo camino modernizando la Iglesia, haciendola más accesible a la comprensión de los fieles.

Juan Pablo II, por su parte, tuvo el segundo reinado más largo caracterizado por su oposición al comunismo y recortando algunos logros obtenidos a través del Concilio Vaticano II, el cual era considerado de izquierda por el sector más conservador de la Iglesia.

Ambos representan dos corrientes que se vieron enfrentadas a lo largo de las décadas, en donde cada una de ellas afirmaba ser la interpretación correcta del mensaje de Jesucristo.

El arribo del papa Francisco está significando ahora otra revolución que, con las canonizaciones de ayer unen en el regozijo a la Iglesia católica. Ni es casualidad que los dos papas sean las únicos personajes del siglo XX elevados a la santidad en las últimas y próximas cinco canonizaciones.

El proceso de canonización fue muy rápido, y hasta controversial, por el papel de Juan Pablo II ante los casos de sacerdotes pederastas. Sin embargo, la exigencia popular de “Santo súbito” a la muerte del polaco abrió la puerta a la ceremonia de ayer.

A través de estos dos religiosos, el papa Francisco continúa con su llamado a dejar las diferencias a un lado, cada uno tiene su santo, para centrarse en la misión de salvar almas y ayudar a los más necesitados. Esta es una fiesta para la Iglesia con un profundo significado de unidad.