Seguridad para el celular

La mejor manera para desalentar un robo es eliminar el valor al objeto deseado por el ladrón. Con este criterio, se podrían evitar millones de robos de teléfonos celulares inteligentes, muchos de ellos violentos, si la industria de telecomunicaciones utiliza la tecnología existente como un sistema de seguridad permanente en el teléfono.

Las autoridades reconocen el valor disuasivo que significa este sistema, ya que con un “kill-switch” activado de fábrica que permite al dueño desactivarlo por remoto, se pierde el atractivo de un producto del cual se roban cerca de tres millones al año y se revende entre cientos y miles de dólares.

Por eso las autoridades del orden público como el procurador de justicia de Nueva York, Eric Schneiderman; el fiscal de distrito de San Francisco, George Gascón, y los jefes de Policía de Nueva York, William Bratton y el de Los Ángeles, Charlie Beck, entre otros, pidieron a la industria que coloque esa función activada en los teléfonos.

La industria se opone a colocarlo de esa manera. Primero rechazó la idea de plano que amenaza el lucrativo negocio de reemplazar los millones de teléfonos robados y la venta de seguros. En cambio, puso toda su fuerza en derrotar leyes que lo exijan, tal como ocurrió la semana pasada en Sacramento con el frustrado proyecto SB 962. Hace unas semanas la industria aceptó finalmente colocar esta función entre los nuevos apps que tendrán los teléfonos fabricados a partir del 15 de julio. El problema es que esta será optativa, como otros apps, en vez de venir activado de fábrica.

Esta es una gran diferencia para los efectos de seguridad pública.

Mientras exista la posibilidad que un teléfono sea revendible, va a existir la tentación del robo y la potencial agresión a quien lo porta. La industria en este caso debería pensar en la seguridad de sus clientes y activar de fábrica el “kill switch”, en vez de seguir lucrando avaramente con los robos que, además de perjudicarlos, ponen en peligro su vida.