Supera la tristeza del “nido vacío”

Cuando los hijos se independizan es momento de concentrarte en pensamientos positivos y en tu salud.

Supera la tristeza del “nido vacío”
Cuando los hijos se independizan es buen momento para ocuparte de tu bienestar.
Foto: Shutterstock

“Mucho tiempo mi vida entera fueron mis hijos. Mi tiempo, mis proyectos y hasta mis sueños giraban alrededor de ellos, por supuesto no quedaba ni un espacio para dedicármelo a mí y no me quejo, siempre lo hice con mucho gusto y con la idea de que cuando crecieran llegaría mi oportunidad de disponer lo que yo deseara. Hoy la espera terminó, los chicos son universitarios, tienen una vida independiente y yo siento un vacío tan inmenso que no atino a decidir hacia dónde quiero ir”, comparte Andrea, una mujer de 48 años y madre de dos hijos de 24 y 22 años respectivamente.

Su realidad no es ajena para millones de mujeres en el mundo que han decidido disfrutar su papel como madres, pero que una vez que los chicos definen su rumbo, se independizan física y emocionalmente. Ellas se encuentran con la imperante necesidad de no renunciar a cuidarlos, porque les cuesta trabajo aceptar que ya son adultos capaces de atenderse a sí mismos. Comúnmente, a esta situación se le conoce como “síndrome del nido vacío“.

Reza un adagio que la ley de la vida es que los hijos crezcan y tomen su camino, pero como le ocurre a Andrea, emocionalmente puedes no estar preparada, aun cuando durante todo su desarrollo te hayas esmerado por hacerlos seres independientes y responsables. Tampoco influye que tengas un proyecto personal e interés por vivir nuevas experiencias; el conflicto radica en que quizá, careces de la fuerza para dar el primer paso y aceptar que ya no eres indispensable en su vida, sin que esto se traduzca en que dejaste de ser importante para ellos.

No se trata de una situación menor que se solucione con una autoterapia con la que trates de convencerte de que todo pasará. Lo primero dice Mónica Venegas, autora del libro ¡Dale Next!, de Editorial Urano, es reconocer que se trata de una crisis que se puede caracterizar por falta de ánimo, dificultad para cumplir con tus compromisos y mostrarte positiva ante la vida, pero que no ha llegado ahí para quedarse.

“Cuando una persona experimenta estos sentimientos es porque ha perdido el sentido de la vida, piensa que lo que hace ya no es importarte, sin embargo, cuando los hijos se empiezan a independizar, y no importa que sigan compartiendo el techo con sus padres, puede ser una oportunidad para generar opciones para ser feliz, reconstruir tu presente y futuro en una nueva etapa que será de mucho crecimiento, en tanto te decidas a moverte, salir de la zona de confort y correr riesgos”, dice la autora.

A la tristeza lo único que la vence es la acción, así que en la medida en que propicies tus propias victorias emocionales, te sepas productiva, adquieras compromisos y enfoques tu mente a pensamientos positivos, estarás en condiciones de abandonar la dependencia emocional que posiblemente hayas desarrollado hacia tus hijos.

Hacer algo por ti misma y en beneficio de los demás te permitirá cambiar la visión que tienes de tu vida, recuperarás el ánimo y serás capaz de entender el concepto de que a veces es necesario que las personas que se aman crezcan por separado, para poder seguir creciendo juntos. La autora recomienda algunas medidas para activarte:

  • Busca una actividad que te permita ayudar a otros, elige la causa que más te apasione y ofrece a una institución filantrópica tu tiempo y conocimiento.
  • Aprende nuevas cosas. Estudia algo que te entusiasme o bien retoma clases que dejaste pendientes.
  • Descubre tu pasión. Por imposible que parezca, es común vivir sin darnos cuenta qué es lo que nos apasiona; si es tu caso, date la oportunidad de descubrir aquello que podrías hacer sin necesidad de cobrar por ello, esa será la clave para encontrar lo que más te gusta.
  • Emprender tu propio negocio puede ser una gran idea. Analiza para qué eres muy buena y cómo puedes capitalizar tus habilidades.

Que tus hijos crezcan no es el principio de la separación, sino de una nueva etapa en la que cada uno está preparado para seguir su camino sin dejar de compartir el interés, amor y entusiasmo por avanzar todos juntos.

Para leer: Vivir peligrosamente en tiempos extraordinarios. Osho. Editorial Grijalbo.