Los latinos y la hepatitis

La hepatitis es una enfermedad compleja y peligrosa que se presenta en diversas formas, aunque las más frecuentes son la hepatitis A, B y C. Aunque todas ellas afectan a los latinos, la de mayor incidencia es la hepatitis C, contra la que no existe vacuna.

Debido a que la hepatitis C se propaga y tiene efectos diferentes entre los latinos y el resto de la población, desde hace varios años se la combate de manera específica en nuestra comunidad.

Y desde 2012, una coalición de organizaciones latinas que incluye a la Hispanic Federation observa el 15 de mayo como Día Nacional Hispano de Concientización sobre la Hepatitis.

La hepatitis A ocurre entre latinos con una frecuencia dos veces mayor que entre los blancos no hispanos y se transmite por beber agua no potable o comer verduras o frutas frescas lavadas con agua contaminada.

También es posible el contagio de persona a persona, por lo que es frecuente que en una familia se den varios casos o que haya brotes en instituciones.

Los latinos de más de 40 años de edad tienen más de un 30% de probabilidades que las personas blancas no hispanas de infectarse con la hepatitis B, que se contagia por vía sexual, de madre a hijo, por transfusiones de sangre o por usar agujas contaminadas.

“A pesar de que los latinos somos diagnosticados con hepatitis C con menor frecuencia que los blancos no hispanos, tenemos dos veces más probabilidades que ellos de morir de esa enfermedad”, señala Bethsy Morales -Reid, que coordina el Día Nacional Hispano de Concientización sobre la Hepatitis en la Hispanic Federation. “La diferencia entre las otras formas de hepatitis y la hepatitis C es que contra ésta no existe vacuna. De allí, la importancia de la prevención”.

La hepatitis C se contagia principalmente por transfusiones y agujas contaminadas. También por vía sexual o transmitida de la madre al feto. Y en muchos casos las razones del contagio son desconocidas.

Más de un 90% de los pacientes no tiene síntomas de la enfermedad, que se suele descubrir casualmente en un análisis o cuando ya es hepatitis crónica o una cirrosis.

Entre la mitad y un 70% de los pacientes infectados desarrollan hepatitis crónica, y entre los latinos las tasas son aún más altas.

Los hispanos sufrimos los efectos más graves de la hepatitis por razones sociales y económicas, como la falta de acceso a la atención médica. Pero los expertos afirman que en nuestra comunidad hoy un bajo nivel de conciencia sobre la enfermedad.

“Conciencia”, comenta Bethsy Morales -Reid, “se refiere en este caso al manejo de información, a la educación y a los conocimientos sobre los peligros y las consecuencias de la hepatitis, y sobre las maneras de prevenirla. O, lo que es muy importante también, de diagnosticarla cuando todavía no ha provocado daños graves”.