Riesgos laborales, el día a día del inmigrante

Riesgos laborales, el día a día del inmigrante
Trabajadores de la construcción piden mayor seguridad en Manhattan.
Foto: edlpMariela Lombard
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Washington— Sin la protección de una máscara, Heriberto Murillo pasaba ocho horas diarias oliendo químicos tóxicos mientras pintaba edificios residenciales en Austin (Texas), y lo pagó con fuertes dolores de cabeza, náuseas y constantes síntomas de gripe.

Pero Murillo, un indocumentado originario de San Luis Potosí, tuvo suerte porque, según un informe divulgado ayer por la central sindical AFL-CIO, los latinos —sobre todo los inmigrantes— tienen más riesgos de sufrir graves lesiones o morir en trabajos peligrosos.

En 2012, Texas fue el estado con más accidentes mortales en el trabajo para los latinos, seguido por California, y Florida, según el informe “Muerte en el trabajo: el costo de la negligencia”.

En 2012 fallecieron 748 latinos mientras trabajaban. Es una cifra elevada que, sin embargo, es mejor que hace poco más de una década. Desde 2001 la tasa de latinos muertos en accidentes laborales ha bajado en 38%.

“Gasté $150 de mi bolsillo para una máscara y un chaleco protector por el polvo y los químicos. Cuando me quejé, me dijeron que no me tenían amarrado… renuncié después de tres semanas pero vi que otros llevaban más tiempo y en peores condiciones”, dijo Murillo en entrevista telefónica.

Entre los inmigrantes, en general, hubo 824 muertes, y esa lista la encabezaron California, Texas, Florida y Nueva York. De los inmigrantes fallecidos, el 59% fue de origen latino, y el 39% de México.

Entre los latinos, los trabajos con el mayor número de muertes fueron en construcción (220), transporte y almacenaje (92), apoyo administrativo, manejo de desechos y servicios de eliminación de contaminantes (91).

En total, 4,628 estadounidenses murieron en 2012 en un accidente laboral, y otros 50,000 murieron por enfermedades ocupacionales, o 150 personas a diario por peligrosas condiciones laborales.

Hubo casi 3,8 millones de lesiones y enfermedades laborales, pero la verdadera cifra podría subir hasta 11,4 millones al año.

“Las cosas han mejorado pero muchos empleadores siguen violando los reglamentos. Los latinos trabajan en algunas de las industrias más peligrosas, tienen menos protecciones, y los indocumentados son más vulnerables”, dijo en entrevista la autora del informe, Peg Seminario, directora de asuntos de salud laboral de AFL-CIO.

“Queremos que el Congreso preste más atención a esto, especialmente en la peligrosa industria de gas y petróleo. Queremos más protecciones de la Administración para la Salud y Seguridad Ocupacional (OSHA), porque esa ley no ha cambiado desde 1970, más protecciones contra represalias, y mayores sanciones por el abuso de trabajadores”, precisó.

La sanción federal media para empresas por la muerte de un empleado es de $7,000, indicó Seminario. Desde 1970, solo 84 casos han sido llevados a juicio, y los acusados purgaron 89 meses en prisión.

Además, las lesiones y enfermedades ocupacionales cuestan a la economía entre $250,000 millones y $330,000 millones anuales.

Murillo apoya las recomendaciones de AFL-CIO porque, según su experiencia, cree que “ser indocumentado es malo para la salud”. “Ya lisiado o muerto, ¿de qué sirve una compensación? Lo importante es tener protecciones y evitar accidentes”, puntualizó.