Comerciantes y residentes podrán votar sobre el futuro de la Roosevelt

La propuesta para convertir el tramo entre la calle 82 y la 104 en Queens en BID se someterá a votación a principios de verano
Comerciantes y residentes podrán votar sobre el futuro de la Roosevelt
El modelo de BID sigue los patrones de decenas de proyectos similares que se han puesto en marcha en vecindarios con problemas de crimen y mantenimiento.

Comerciantes y residentes de la avenida Roosevelt, la principal arteria de la zona más latina de Queens, podrán votar en breve la propuesta para convertir el tramo entre la calle 82 y la 104 en un distrito para el desarrollo de negocios (Business Improvement District, BID).

Así lo anunció Seth Taylor, director ejecutivo de 82nd Street Partnership, la coalición detrás del proyecto, quien espera que en un periodo de entre 6 y 12 meses el alcalde firme la legislación para hacer realidad el plan.

“Mandaremos papeletas a todos los residentes, dueños de negocios y propiedades de la zona para que puedan dar su opinión”, aseguró Taylor. “Todavía no hay una fecha segura fijada porque seguimos reuniéndonos con ellos para explicarles el proyecto, pero nuestro objetivo es mandarlas a principios de verano”.

El plan, que cuenta con el apoyo de la concejal del distrito Julissa Ferreras, traería mayores medidas de limpieza y seguridad a la zona, así como mejora de las aceras y promoción del área para atraer a gente de distintas partes de la ciudad.

En la oposición se sitúa Queens Neighborhood United (QNU), una coalición de decenas de vecinos y comerciantes que alega que el BID y otros proyectos como el gran plan de remodelación del área del parque de Corona – con la construcción de un gran centro comercial incluida – solo contribuirán a la gentrificación y al desplazamiento de pequeños negocios en Queens.

QNU acusa además a 82nd Street Partnership de retrasar sin justificación la votación vecinal, que en principio estaba prevista para la primavera.

“El hecho de que hayan retrasado la votación indica que saben que no tienen el apoyo de la comunidad”, aseveró Marty Kirchner, de QNU. “Y que sean ellos quienes decidan cuándo se celebre la votación, lo que dirán las papeletas y cuánto tiempo tiene la gente para devolverlas, muestra cuán poco equilibrado es todo el proceso”.

El modelo de BID sigue los patrones de decenas de proyectos similares que se han puesto en marcha en vecindarios con problemas de crimen y mantenimiento, y se financiaría con un impuesto especial sobre los propietarios de vivienda y dueños de negocios (unos $75 de media al mes, según Taylor).

Después de la votación vecinal, y en caso de ser apoyado, el proyecto deberá pasar por diferentes agencias municipales y por el Concejo antes de ser aprobado.