La flota vuelve a Nueva York

Después de un año de ausencia, la ciudad celebra nuevamente la Semana Naval

La flota vuelve a Nueva York
Ángela Rojas (26), oficial de segundo rango nacida en Texas de padres mexicanos, aprovechó para degustar la comida afgana que comenzó a apreciar desde que realizó misiones en el Medio Oriente.
Foto: edlpMariela lombard

Nueva York — Más de 1,500 soldados, marinos y guardacostas mostrarán hasta el próximo miércoles sus navíos en el rio Hudson, y también se perderán por tierra en Manhattan y sus alrededores.

Uno de esos navíos en exhibición es el buque anfibio USS Oak Hill, que abrió sus puertas a cientos de turistas y neoyorquinos. La enorme nave de 186 metros de largo y 54 metros de alto, trabaja con las tropas en tierra para operaciones conjuntas de guerra o humanitarias. En ella pueden aterrizar helicópteros, pero su secreto mejor guardado está adentro: posee un complejo sistema de flotadores que le permite acercarse a las costas, abrir sus puertas y ayudar al desembarco y embarco de vehículos, equipos y personal.

El buque ensamblado en 1996 ha apoyado las campañas militares en el Golfo Pérsico, Etiopía y Somalia, al igual que operaciones humanitarias en Haití, antes y después del terremoto de enero de 2010, y más recientemente en las costas de Nueva Jersey, tras el paso del Huracán Sandy.

Soldados, marinos y guardacostas sonrieron y responden a los visitantes y muestran sus equipos. Los niños pueden montarse en los tanques y manipular las armas de colección. Una imagen que quizás no le gustaría mucho al exalcalde Michael Bloomberg, un férreo opositor a las armas.

El evento, que se realiza desde 1984, estuvo un año ausente de La Gran Manzana debido a recortes presupuestarios federales que afectó a la marina estadounidense. El evento le cuesta a la Marina, y a los contribuyentes, decenas de millones de dólares por costos de anclaje, combustible, seguridad, habitaciones de hotel y el transporte de los navíos y naves aéreas.

Esta semana, tres buques de la Marina y dos de los Guardacostas anclaron toda la semana en Nueva York, comparado con los 26 que lo hicieron hace dos años. Sus tripulaciones en sus horas libres se aventuraron a recorrer la ciudad. Disfrutaron la comida, el teatro, los bares y la diversidad. Nuevas misiones los esperan la próxima semana.