Veteranos boricuas a un paso de ser condecorados

Veteranos boricuas a un paso de ser condecorados
Eugenio Quevedo, veterano puertorriqueño de la Guerra de Corea.
Foto: EDLPHumberto Arellano

WASHINGTON — Tras un intenso combate en febrero de 1951 y al grito de “!fijar bayonetas!”, batallones del Regimiento 65 de la Infantería de Puerto Rico (Borinqueneers) provocaron la retirada de tropas enemigas chinas al sur de Seúl, en uno de los momentos decisivos de la guerra en Corea (1950-1953).

El general Douglas MacArthur, entonces comandante de Naciones Unidas, los llamó héroes y elogió su “invencible lealtad” a Estados Unidos y, anoche, el Senado siguió los pasos de la Cámara de Representantes al darle luz verde para recibir la “Medalla de Oro del Congreso”, la condecoración civil más alta del país.

El Regimiento, que data de 1899, era entonces una unidad militar segregada, pero jugó un papel prominente también en la primera y segunda Guerra Mundial.

El destacamento, integrado principalmente por puertorriqueños, ha sido objeto de numerosos libros y documentales que, a través de testimonios y fotografías en blanco y negro, relatan su heroísmo.

La medalla, que sólo depende de la firma del presidente Barack Obama, será un reconocimiento importante a las contribuciones de los hispanos, y boricuas en particular, en la historia militar de EEUU.

La aprobación en el Congreso llega además en momento oportuno por el festivo de “Memorial Day”, que honra a todos los estadounidenses caídos en combate.

“Esto es un logro histórico, que nos permite incorporar las contribuciones de los veteranos puertorriqueños, de los veteranos hispanos en el tejido cultural de Estados Unidos”, dijo en entrevista Frank Medina, nieto de uno de los fallecidos miembros del Regimiento y presidente de una alianza que promueve este tardío reconocimiento.

“Mi abuelo fue veterano de la guerra de Corea y fue uno de los ‘Borinqueneers’. Desafortunadamente, cuando volvió de la guerra nunca volvió a ser el mismo porque sufrió de esquizofrenia, pero atesoro las pocas anécdotas que compartió conmigo. Eso me dio la idea de impulsar que a este regimiento se le reconociera”, explicó Medina vía telefónica.

Medina insiste en que el reconocimiento es fruto de la ardua labor de otro “Borinqueneer”, Raúl Reyes Castaneira, a quien describe como su “abuelo adoptivo”.

Castaneira, que a sus 84 años vive su tercera edad en St. Petersburg (Florida), es miembro de la alianza y el único sobreviviente de cuatro hermanos que lucharon en ese Regimiento.

“El fue el que plantó la semilla para que estos soldados reciban esta medalla. Me pidió que lo ayudara y me dijo que podrá morir en paz cuando el Regimiento 65 la reciba, y eso lo tengo muy presente ahora”, enfatizó Medina.

El senador republicano por Florida, Marco Rubio, que representa a muchos “Borinqueneers” y sus familias en el estado, votó a favor de la medida por considerar, como dijo en un video emitido hoy, que éstos “no solamente cambiaron la historia de Estados Unidos, sino también del mundo entero”.

La Casa Blanca no ha precisado cuándo es que Obama firmará la ley o cuándo se realizará la ceremonia para el galardón.

En todo caso, con el respaldo de demócratas y republicanos en el Congreso, los “Borinqueneers” se suman a la lista corta de otras unidades segregadas, como los Navajo Code Talkers, los aviadores de Tuskegee, los soldados Nisei Soldiers, y los Marines de Montford Point.

Uno de sus miembros, Juan Negrón, fallecido en 1996, fue uno de cuatro soldados puertorriqueños –de un total de 24 veteranos de guerra- que en marzo pasado recibieron la Medalla de Honor de manos de Obama.

Eugenio Quevedo ( 88) nació en Ponce, Puerto Rico, y sirvió en el Regimiento de Infantería 65, los “Borenqueneers”, durante la guerra de Corea (1950 – 52). Ayer recibió a El Diario/La Prensa en su casa, en el Upper West Side de Manhattan, Nueva York.

¿Cuál fue su reacción cuando se enteró que el Senado había aprobado la entrega de la medalla del Congreso?

—Recibí una llamada de José Acevedo, mi amigo de Nueva Jersey, que estuvo involucrado en la campaña. Fue una sorpresa, no pensé que pasara tan rápido.

Pero la espera fue larga. A otros grupos, como los indios navajos, les dieron la medalla mucho más rápido?

— El documental de 2007 “The Borinqueneers“ ayudó mucho a que nos identificaran. Nos unió a todos los veteranos de Nueva York y de Florida. Noemi Figueroa, la muchacha que hizo la película, después mandó cartas por todos lados y eso llamó la atención de los políticos. Fuimos a Albany. También se está luchando para que hagan una estampilla sobre nosotros.

¿Culpa al Gobierno estadounidense de la demora para este reconocimiento?

Había mucho desconocimiento al respecto. Casi nadie conocía la historia. Nadie hablaba de la unidad puertorriqueña. De eso hubieran tenido que hablar los políticos puertorriqueños.

¿Cuál es el significado personal de esta medalla?

— Reconoce el sacrificio del regimiento de todos. No habla sobre mí. La medalla fue ganada con sangre por todos.

¿Qué recuerda más de su paso por el regimiento?

De lo triste me acuerdo mucho. Pero hubo humor, surgían los chistes cuando descansábamos. Tocaban guitarras y cantábamos en español.

¿Qué recuerda de los combatientes enemigos?

Algunos eran chinos y otros norcoreanos. Una vez hubo una lucha de cornetas entre uno de nosotros y otro de ellos. Y cuando los hicimos retroceder, nuestra corneta se quedó con el instrumento del corneta del otro bando y luego lo guardó como trofeo.

(Joaquín Botero/EDLP)