Incluye tu hoja de vida al solicitar trabajo

“Nunca hay una segunda oportunidad para causar una primera buena impresión”. Esta frase, atribuída a un par de escritores, hay que tenerla en cuenta cuando se está ante un papel en blanco (máximo dos) para escribir una hoja de vida para pedir un empleo.

La hoja de vida ha de ser clara, debe leerse rápido, estar redactada con frases simples y sin faltas de ortografía. El objetivo es transmitir quién eres, por qué estás preparado para un trabajo determinado y qué puedes aportar a este.

Hay que poner los datos personales primero y un sumario de tu formación en la que se reseñe tu actitud laboral ( “trabaja bien en equipo” o “responde agilmente ante emergencias”). A continuación se detalla la experiencia y la formación. Todo ello en orden cronológico (con fechas). Lo primero lo más reciente y en negrita los puntos clave.

En caso de que la experiencia sea escasa o nula no rellenes espacio contando tu Pre-K. Puedes incluir referencias: contactos con personas que no sean tu familia, quizá un profesor, que pueda hablar de tí, y alguna lista de hobbies. “Me gusta leer” (habla de tu curiosidad).

Si se tiene mucha experiencia en cosas distintas, hay que ser selectivo y destacar las relacionadas con el empleo que se pide.

La hoja de vida ha de adaptarse. No presentes nunca una fotocopia y adjunta una carta de presentación para decir por qué quieres ese empleo y lo que puedes aportar a él