La sorpresa de los menores migrantes

La migración de menores centroamericanos no acompañados no es un fenómeno nuevo, pero sus dimensiones actuales parece haber tomado por sorpresa a las autoridades
La sorpresa de los menores migrantes
Unos mil inmigrantes menores de edad procedentes de América Central se encuentran bajo custodia en un almacén de la Patrulla Fronteriza en Nogales, Arizona.
Foto: EFE

Migración

No hay duda que la nota principal de la semana en temas migratorios ha sido la llegada de miles de menores centroamericanos a la frontera entre México y Texas. Este movimiento migratorio de menores no acompañados se venía perfilando desde el año pasado como el flujo más importante en la región, en momentos en que la migración entre México y Estados Unidos sigue en niveles históricamente bajos.

El número de menores no acompañados ha rebasado la capacidad de los centros de detención y los albergues existentes, y las autoridades migratorias han tenido que adecuar bases militares en Texas y California con la ayuda del Departamento de Salud y la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias. Según las autoridades federales, desde octubre de 2013 hasta mayo del presente año, 47 mil niños y jóvenes han sido arrestados tratando de cruzar la frontera, principalmente en el sur de Texas.

Hay varias puntos que señalar sobre este flujo que parece haber tomado por sorpresa a las autoridades migratorias. Primero, la migración de menores no acompañados por la frontera sur de Estados Unidos no es algo nuevo. Recuerdo haber visitado hace casi 20 años algunos de los albergues para menores migrantes en el Valle de Texas. La mayoría de los chicos era de Centroamérica. La Patrulla Fronteriza también detenía a menores mexicanos, pero gracias a protocolos acordados entre los gobiernos de México y Estados Unidos, estos niños y jóvenes eran rápidamente entregados a las agencias de atención a la infancia y la familia del país de origen.

Un segundo punto es que hay distinguir las causas de esta migración de los medios por los cuales ocurre, es decir, distinguir entre el por qué y el cómo. Buena parte de la cobertura periodística sobre este tema ha hecho hincapié en las condiciones de violencia e inseguridad que prevalece en los países centroamericanos, la pobreza y la falta de empleo. En todas estas condiciones está implicado el gobierno de Estados Unidos, que se ha empeñado en apoyar golpes militares, gobiernos civiles y oligarquías dedicados a empobrecer a su población. Estados Unidos también exporta inseguridad a la región centroamericana desde hace años por la vía de la deportación de individuos cuyas carreras criminales empezaron en este país.

Otra causa importante de la migración de menores es el afán por encontrar y reunirse con madres y padres que viven y trabajan de este lado de la frontera. La ausencia de una reforma migratoria significa que muchos de estos chicos han crecido separados de sus seres queridos, a quien sólo conocen por teléfono y carta.

Finalmente está el asunto de los medios por los que se da esta migración. ¿Cómo llegan, no un menor o dos, sino docenas de miles de ellos de la frontera sur de México a la frontera sur de Estados Unidos? Aunque algunos niños viajan solos, es probable que las redes de coyotes, ya muy articuladas con las redes del crimen organizado, hayan encontrado en el transporte de estos chicos un jugoso mercado.