Los datos dicen que es más que un grito

@Elviejohoracio

Hay costumbres que hacen daño y hoy México lo padece. La alerta de la FIFA acerca del expediente abierto al Tri por lo que considera un comportamiento antideportivo y agresor por parte de sus aficionados, habituados a gritar “puto” al portero rival cuando éste se dispone a realizar un despeje, despertó un álgido debate extra cancha a días previos del crucial partido entre el Tri y Croacia.

El calificativo en el grito antes mencionado se ha escuchado desde hace varios años en los estadios cuando se enfrenta un equipo mexicano a un rival internacional. La costumbre nunca causó incomodidad en las autoridades de la Femexfut, incluso, les resultó pintoresco, sin reparar que en México 7 de cada 10 personas homosexuales afirman que no se respetan sus derechos humanos.

La llamada de atención de la FIFA ha suscitado varias reacciones, muchas de ellas condenatorias hacia un organismo capaz de proclamar su batalla frontal contra el racismo y la homofobia, males que busca erradicar de sus estadios, pero igualmente señalado por otorgar las sedes de los siguientes Mundiales a Rusia (2018) y Qatar (2022), dos naciones donde la diversidad sexual es condenada y castigada.

No obstante, resulta difícil pasar de largo que, además de la cifra anterior, difundida por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), México ocupa el deshonroso segundo lugar mundial en crímenes de odio, según dio a conocer la organización no gubernamental Oikos.

El grito surgió en canchas mexicanas como una forma de agresión verbal hacia el rival y esto es condenado por FIFA en el artículo 3 de su reglamento.

Es oportuno señalar que Miguel Herrera estuvo bastante desacertado en la conferencia de prensa posterior al surgimiento de este tema y defendió la mala costumbre de los aficionados. Meses atrás, Herrera tachó de homosexual a su colega Miguel Mejía Barón, quien lo marginó de la Copa del Mundo de EE.UU. 1994.

Según la Conapred, en México una de cada dos personas no heterosexuales se siente discriminada por parte de una sociedad históricamente cimentada en el machismo y 4 de cada 10 mexicanos y mexicanas no permitirían que en su casa vivieran personas homosexuales. Quizá sí se trate de algo más trascendente que sólo un grito.