Cuando el hospital se convierte en teatro

Una actriz profesional hace el papel de paciente para ayudar a futuros médicos en NY

Cuando el hospital se convierte en teatro
Un amigo es uno que lo sabe todo de ti y a pesar de ello te quiere.
Foto: agencia fotógrafo

@SilSterinPensel

La paciente aguarda sentada en la camilla. El doctor entra en la sala y la saluda con amabilidad, mirándola a los ojos. ¿Prefiere que la llame por su nombre, Lucero, o que se refiera a ella como Señora Romero? Luego comienza la revisión médica de rutina, la toma de reflejos y del pulso y la presión, pero nada en esta inmaculada sala del Hospital Mt. Sinai es lo que parece: La paciente es Florencia Minniti, una actriz profesional que cada semana encarna diferentes roles para entrenar a la comunidad de estudiantes de medicina de este prestigioso hospital escuela. El Doctor es en realidad un estudiante de segundo año que sabe que se trata de una práctica y que está siendo observado, a través de cámaras, por médicos y docentes.

Puede ser una mujer con cáncer que se niega a recibir quimioterapia por considerar el tratamiento muy agresivo y contrario a los principios holísticos que ella respeta o una paciente con una postura inflexible que asegura que no dejará de fumar porque es lo único que la relaja. “Hace diez años que participo del programa y me ha tocado ponerme en la piel de cientos de casos. Mi misión no es evaluar al estudiante, porque no somos académicos, somos actores, pero siguiendo un guión y con nuestra actuación evitamos que se vaya por las ramas y lo guiamos para que vaya cumpliendo todos los requisitos de una sesión exitosa”. También les aportan feedback. “Les comento cómo me sentí como paciente. Les marco, por ejemplo, si no tocó la puerta antes de entrar o si no me explicó claramente cómo ponerme la bata”.

Para estos estudiantes de primero, segundo y tercer año se trata de una oportunidad de practicar con gente, en un entorno seguro y tranquilo antes de salir a ejercer la medicina al mundo real.

“De todas las obras en las que participo, ésta es la más reconfortante porque estoy en contacto con quienes serán los médicos del mañana y con mi ayuda aprenden cómo comunicarse más humanamente con sus pacientes”

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