El retroceso legislativo

El retroceso legislativo

La actual erosión de la civilidad política en Washington es contrastante cuando se la compara con épocas anteriores en que se veía a republicanos y demócratas trabajando juntos para resolver los desafíos nacionales más urgentes.

Un ejemplo de ello es la Ley de Derechos Civiles que ayer cumplió 50 años de su firma, dando fin a la discriminación racial en sitios públicos, en el empleo y en actividades pagadas por el gobierno federal, como la educación.

Esta fue una acción histórica que pasó el Senado con un voto a favor de 73 demócratas y 27 de los 33 republicanos que integraban la Cámara Alta. Fue un votación realmente bipartidista con el respaldo de la mayoría de ambos partidos.

La votación no fue fácil. Los segregacionistas del sur tenían un fuerte poder político, pero demócratas y republicanos hicieron lo correcto, aunque algunos pagaron el precio de su valentía en elecciones posteriores con votantes que preferían la discriminación.

El valor mostrado por ese Congreso es el que hoy brilla por su ausencia. Si esta ley fuera impulsada hoy, no tendría posibilidad alguna de ser aprobada dado el clima de hostilidad legislativa.

Washington está paralizado sin acuerdo en cuestiones como la ley electoral e inmigración, entre muchos otros temas importantes. La palabra negociación ya no es considerada una virtud, sino una debilidad para un sector de la bancada republicana que apuesta a todo o nada.

La rivalidades siempre existieron en Washington, pero era muy distinto a la hostilidad inmadura del que a falta de apoyo para sus ideas, se dedica a entorpecer las de los otros. Por eso no es extraño que las dos últimas sesiones legislativas hayan sido las menos productivas de que se tenga memoria. Ni tampoco que la Cámara Baja amenace con un demanda al presidente porque se resista a aceptar el bloqueo de sus proyectos.

Las leyes más importantes de nuestro país requirieron primero un respeto y tolerancia a las ideas contrarias de tal manera que permita una negociación. Así funciona la democracia.

En esta fecha se podría hablar de los candentes problemas que están pendientes o han recrudecido en el área de derechos civiles. Pero de poco sirve si el proceso destinado a resolverlos parece haberse deteriorado mucho mas que la misma leyes