Entre hispanas se duplican las cifras

Entre hispanas se duplican las cifras
Los padres deben estar atentos a señales de alarma como la depresión.
Foto: Archivo

La muerte de Alejandra volvió a poner de manifiesto la alta incidencia de suicidios entre jóvenes latinas. El reporte más reciente de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) reveló que en 2013 el 26% de las adolescentes latinas en el país contemplaron el suicidio, en comparación con el 21% en 2011.

En la ciudad de Nueva York, la tasa de adolescentes latinas que consideraron seriamente el suicidio se elevó un 3% en solo dos años. En Queens el número casi se duplicó (20%) en este mismo periodo.

En Brooklyn y Staten Island, cerca de un cuarto de la población adolescente latina contempló el suicidio. En ambos condados, la tasa de intento de suicidio experimentó un crecimiento del 5%.

Rosa Gil, fundadora de La Vida es Preciosa, un programa que ayuda a las jóvenes latinas a afrontar el pensamiento suicida y a sus padres a identificarlo, dijo que la “aculturización” es uno de los factores más comunes en las estadísticas de suicidio entre hispanas.

“Cuando estas niñas migran a Estados Unidos enfrentan aislamiento en su proceso de adaptación”, dijo la experta. “Los problemas del idioma, un sistema escolar desconocido y a veces el acoso de otros estudiantes, son experiencias perturbadoras y estresantes”.

Otro factor es el abuso sexual. De las 150 muchachas que atiende La Vida es Preciosa, el 35% sufrieron abuso sexual, algo que aumenta el riesgo de suicidio

Gil enfatizó que muchas de estas adolescentes pertenecen a familias pobres y vecindarios maltratados, con limitado acceso a especialistas en salud mental que entiendan su cultura e idioma.

Deficiente rendimiento académico, insomnio, depresión, aislamiento, sobrepeso y conducta agresiva son algunas de la señales de alarma que no deben escapar a la atención de los padres, dijo Gil.

“Es recomendable vigilar el tiempo que los chicos dedican a las redes sociales y mensajes de texto, porque su abuso inhibe el deseo de verbalizar sus sentimientos y problemas”, apuntó.