Trabajadores latinos en NYC cobran salarios impagos

Dos empleados estafados por la empresa National Insulation reciben sustanciosos cheques
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Trabajadores latinos en NYC cobran salarios impagos
El contralor Scott Stringer dio ayer los cheques con los salarios impagados y debidos a los trabajadores Angel Ribadeneira (izquierda) y Francisco Ayala (derecha).
Foto: Gerardo Romo / EDLP

Dos trabajadores latinos han conseguido cobrar lo que su empresa, National Insulation, les debería haber pagado hace años.

La compañía tenía un contrato para obras de aislamiento con el Departamento de Educación y pagaba menos horas de las trabajadas (21 frente a las más de 35 de labor) al salvadoreño Francisco Ayala, de 30 años, y el ecuatoriano Angel Ribadeneira, de 57. Además les redujo la categoría para no abonarles por su especialización.

Pero ayer, y tras cinco años de investigación y negociación por parte de los servicios legales de la oficina del Contralor de Nueva York, Ayala y Ribadeneira recibieron cheques por los salarios que no cobraron entre diciembre de 2006 y noviembre de 2010, más intereses.

El contralor Scott Stringer les entregó estos por cantidades que el caso de Ayala suman algo más de $294,000 y en el de Ribadabia $102,000 antes de impuestos. Stringer explicaba que se hace “por fin, justicia”. La empresa ha pagado también $39,000 en multas tras reconocer su culpa.

La oficina de Stringer trabaja rutinariamente con casos similares en los que los contratistas con la ciudad no pagan los salarios prevalentes, entre otras faltas. Desde la oficina del contralor, se recordó que, independientemente del estatus migratorio de los trabajadores, se trabajará para hacer valer sus derechos.

En el caso de Ayala y Ribadeneira, ambos mecánicos aisladores, fue un investigador de Educación el que estuvo en la obra, se enteró de las condiciones laborales y trasladó la evidencia a la oficina del contralor. Según explicó Constantine Kokkoris, jefe de los servicios legales de esta oficina, la empresa trató de evitar sus obligaciones laborales muchas veces.

La resolución del caso ha tardado porque ha llevado tiempo probar las acusaciones. Uno de los problemas fue que los otros obreros “firmaron una declaración del empresario diciendo que todos, incluidos estos dos trabajadores, cobraban bien”, destacó Kokkoris.

Ribadeinera dijo que aquellos años fueron difíciles pues tenía que sacar adelante a una familia. “Siempre confié en la oficina del Contralor”, dice antes de animar a otros trabajadores a hacer valer sus derechos. Ayala, indicó que querría comprar una casa con el dinero y que seguirá trabajando.

La oficina del Contralor de Nueva York investiga y, en muchas ocasiones, consigue dinero debido a trabajadores que no saben que tienen derecho a ello . Se recomienda que si tienen dudas miren en www.comptroller.nyc.gov/ en el apartado de unclaimed prevailing wage. A esta oficina no le interesa saber su estatus migratorio.