Guía para swingers: en la variedad está el gusto

Una swinger latina habla de las bondades de las relaciones sexuales en grupo
Guía para swingers: en la variedad está el gusto
Las parejas swingers aseguran que la práctica ha fortalecido su relación y aumentado la pasión.
Foto: Shutterstock.

Hay parejas que los fines de semana disfrutan yendo a cenar, quienes eligen ir al cine, y otros que prefieren ir a clubes de lifestyle.

Estos clubes de adultos, también conocidos como swingers, permiten a las parejas tener relaciones sexuales con otros adultos.

“No hay obligación de hacer nada que una no quiera hacer. Hay parejas que sólo quieren mirar, y quienes sólo tienen relaciones entre ellos. Cada uno hace lo que le gusta“, explica Judith, una latina inmigrante que prefirió no dar su nombre real por cuestiones de privacidad.

Judith comenzó a asistir a los clubes años atrás con su esposo, y asegura que ha sido una experiencia positiva que fortaleció su pareja.

Un estudio de la Universidad Bellarmine, publicado por el Periódico Electrónico de Sexualidad Humana, encontró que las parejas que practican el estilo de vida alternativo o lifestyle, como prefieren llamarlo, son menos racistas, más satisfechas y más felices que la población no-swinger. (ver recuadro)

La práctica puede intimidar a los amantes demasiado celosos, “pero un poquito de celos en una pareja siempre es saludable”, opinó Judith, aludiendo al hecho de que los seres humanos tendemos a querer lo que tienen los demás.

“Es una manera de mantener la pasión y no terminar viviendo como si fuésemos hermanos”, agregó.

Judith explicó que esta práctica previene las infidelidades, porque la pareja no necesita esconder otras relaciones. Al no tratarse de encuentros secretos o clandestinos, los amantes pueden explorar sus fantasias sexuales sin sentirse culpables.

Judith dijo que en la actualidad existen clubes de “estilo de vida” para todos los gustos, y fiestas de las que se enteran corriendo la voz.

“A veces hasta cierran hoteles enteros para organizar una fiesta. Es un ambiente muy controlado y relajado, que está dominado por las mujeres, a quienes nos gusta sentirnos seguras“, aseguró.

Los clubes admiten parejas y también mujeres solas, llamadas “unicornios”, pero generalmente no admiten hombres solos.

“Hay clubs con pistas de baile, armarios para guardar las cosas, e incluso mesas de billar. En el fondo de algunos sitios hay habitaciones abiertas y otras cerradas”, describió Judith.

“Hay muchos latinos que practican este estilo de vida y no es raro escuchar hablar español cuando vas a las fiestas”, indicó .

El precio de la entrada a los clubes oscila entre $40 y $80 por pareja. Las mujeres solas entran gratis. Algunos clubes requieren membrecía.

La revolución sexual de los 60’s posibilitó actitudes más libres, en cuanto a actividad sexual se refiere.

La invención y disponibilidad de anticonceptivos y tratamientos para las enfermedades transmitidas sexualmente contribuyeron a la revolución sexual.

A diferencia de los matrimonios abiertos de los años 70 que creían en el amor no- posesivo, el estilo de vida de los swingers promueve la monogamia emocional, y ambos esposos están presentes y consienten con el acto.

Un estudio de la Universidad de Baltimore, realizado a más de 1,000 personas que practican este estilo de vida, describió las características de los entrevistados:

  • Los swingers no pertenecen a un partido político determinado. Los hay demócratas, republicanos e independientes por igual.
  • Las parejas que practican este estilo de vida tienden a ser miembros de algún tipo de organización religiosa, más que la población no-swinger.
  • Los swingers son menos sexistas que la población no-swinger, y no creen en roles predeterminados para el hombre y la mujer.
  • Las parejas entrevistadas le adjudican gran importancia al matrimonio y a la familia.
  • Contrariamente a la percepción popular, el grupo de swingers no presentó mayor incidencia de casos de abuso o de familias disfuncionales, que el grupo de no-swingers.

Judith tocó el tema de la confianza de las mujeres, que muchas veces pueden sentirse avergonzadas por su cuerpo.

“Lo bueno es que nadie te juzga en estos lugares y sientes que tu cuerpo es hermoso, más allá de la edad o las libras de más. Una ve a las mujeres disfrutar, sin importarles cómo se ven”.